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Cuida tus pies en el Camino de Santiago

Cuida tus pies en el Camino de Santiago

El Camino de Santiago es una importante ruta de peregrinación que es recorrida por miles de personas anualmente con el objetivo de llegar a Santiago de Compostela. En los últimos años ha crecido en popularidad y cada vez más personas la incluyen como opción en sus vacaciones. Esta ruta se convierte en un gran reto no sólo personal sino también para los pies, que deben mantenerse en correctas condiciones durante muchos kilómetros.

Por ello, es importante seguir una serie de consejos, para terminar el camino con gran éxito y sin ningún daño.

Lo primero, es muy recomendable acudir al podólogo antes de iniciar el camino para que realice una revisión ya que podría existir algún problema en el pie o la pisada que derive en una lesión durante nuestro camino, impidiéndonos realizarlo de manera normal.

Además, como ya podréis intuir, la elección del calzado es clave para realizar la ruta cómodamente y sin problemas. Hay que tener en cuenta que vamos a caminar una media de 25 kilómetros al día, algo a lo que poca gente está habituada, con lo cual nuestros pies van a soportar una carga extra y por eso es muy importante estar acostumbrado al calzado que llevaremos. Por lo tanto, está prohibido estrenar calzado en el Camino de Santiago. Si lo haces, es muy probable que termines con los pies llenos de rozaduras y ampollas. Elegir un buen calzado por tanto, es fundamental. Un calzado de “trekking” o de montaña estaría bien y además no debemos olvidarnos de otro factor importante, el calcetín. Uno sencillo, sin costuras interiores nos irá perfecto.

Durante la etapa recordad que debemos descalzarnos siempre que paremos a descansar. Entonces podremos aprovechar para limpiarnos los pies y cambiar de calcetines si estuviesen muy húmedos al igual que revisar si se está produciendo alguna rozadura.

Por supuesto una correcta higiene diaria en los pies es necesaria, al igual que la aplicación de crema hidratante para evitar la aparición de sequedad y grietas.

Igualmente es recomendable llevar preparado un buen botiquín para posibles lesiones en los pies que contenga: gasas, esparadrapo, parches antirozaduras, crema hidratante con urea, pomada antibiótica y antiséptico.

Al terminar cada etapa, quítate el calzado y ponte unas sandalias, tus pies lo agradecerán porque llevan encerrados todo el día y así podrán respirar.

Dicho esto sólo os deseamos que si decidís emprender el Camino de Santiago… ¡disfrutéis del camino!

 

 

Rebeca

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