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Calambres en los pies

Calambres en los pies

Seguro que tú también lo has sentido alguna vez… estás tan tranquilo y de repente ahí aparece, ese incómodo pinchazo en el pie en forma de calambre. Y de la misma forma que ha venido al de unos minutos se va…

Cuando sentimos esto es porque nuestro músculo se retrae de repente, dando lugar a esa molestia durante unos minutos. Generalmente esto no supone mayor problema, pero si sufrimos estos calambres de forma habitual podría tratarse de una señal de que sufrimos alguna patología ralacionada con el sistema circulatorio o con el sistema nervioso.

No sólo se producen calambres en los pies, sino que también podemos sentirlos en otras partes de nuestro cuerpo como en las piernas, los brazos o las manos. Pero en este caso nos centraremos en los pies.

En deportistas suelen aparecer como síntoma de deshidratación, debido a una gran pérdida de líquido y con ello de una bajada de minerales como el potasio o el calcio. En este caso mantenerse hidratado sera la clave para evitar estos calambres.

Si utilizamos un calzado bastante estrecho esto también puede provocarnos calambres, pues estamos sometiendo a una gran presión a nuestros pies en el interior del calzado. Si eso se repite habitualmente se puede llegar a originar alguna patología como el Neuroma de Morton. En este caso sera vital acudir al podólogo para que nos trate el problema.

Las embarazadas son otro grupo de riesgo para sufrir calambres. Durante el embarazo, las piernas y pies se hinchan y los cambios hormonales y el aumento de peso favorecen un retorno lento de la sangre, generando calambres.

También podemos sufrir calambres simplemente por el abuso del alcohol o determinados medicamentos así como si padecemos algún problema como diabetes, anemia, hipotiroidismo

Y os estaréis preguntando, ¿algún consejo para tratar de evitar o paliar en la medida de lo posible estos molestos calambres? La fórmula es sencilla: llevar una dieta saludable tomando alimentos ricos en potasio así como frutas y verduras, mantenerse siempre hidratado, realizar a diario actividad física, utilizar un calzado correcto y hacer ejercicios para trabajar la musculatura del pie.


Rebeca

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