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Relación entre los pies y el corazón

¿Sabías que un problema en tu corazón puede verse reflejado en tus pies? Pues sí, hay señales que pueden indicar que algo no va bien en ese órgano tan imprescindible de nuestro cuerpo.

Para empezar, los pies hinchados. Si sufres frecuentemente de hinchazón de pies, este problema puede tener su origen en una mala circulación o insuficiencia cardíaca. Si existen problemas de coagulación, entre otros problemas se pueden originar problemas graves como una trombosis.

Otra señal que puede alarmarnos es una piel extremadamente pálida en los pies, pues suele ser signo de arterioesclerosis riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. La obstrucción de las arterias provoca esa palidez, lo cual puede ser indicador de problemas de bombeo de sangre que podrían repercutir directamente en el corazón.

Por último, otra señal que puede alarmarnos son los pies fríos. Si los sientes así a menudo y de manera permanente,  puede ser por un problema que esté obstaculizando la llegada de la sangre tal como un estrechamiento o un endurecimiento de las arterias y podría derivar en un problema de corazón mucho más grave.

En resumen, nuestros pies pueden estar avisándonos de que algo no va bien en el corazón, pero como siempre, lo fundamental será consultar con un especialista que haga un correcto diagnóstico y nos diga si nos estamos preocupando con razón.

 

 

 

Escoge bien tu calzado de invierno

Estamos atravesando unos días fríos, con lluvia, nieve… es normal, estamos en invierno y como dicen, ¡al mal tiempo buena cara!. Porque aunque en el exterior las temperaturas sean muy bajas, podemos poner de nuestra parte para mantenernos calentitos escogiendo un buen calzado para esta estación. El calzado no es una elección trivial, pues va a ser clave en la salud de nuestros pies.

¿Qué tengo que tener en cuenta a la hora de escoger el calzado de invierno? Lo primero, dado que pasamos la mayor parte del tiempo (al menos entre semana) trabajando, sera que escojas un calzado adaptado a la actividad que vas a realizar. No es lo mismo trabajar en una oficina, donde no vas a pasar frío y debes buscar un calzado cómodo, que trabajar por ejemplo al aire libre, caso en el que deberás decantarte por un calzado abrigado y sí, igualmente cómodo. Si por tu actividad debes llevar calzado de seguridad deberías ponerte calcetines de algodón para mantener la transpiración y a su vez el pie caliente.

La suela del calzado de invierno debe ser antideslizante y proporcionarnos estabilidad. La de goma y con cierto grosor sera la más adecuada pues nos aislará del frío del suelo, repartirá mejor las cargas y amortiguará el impacto.

El material del que esté hecho nuestro calzado debe ser transpirable para evitar el mal olor y la sudoración del pie.

Evitaremos hormas estrechas y tacones para prevenir la aparición de juanetes o dedos en garra. Además escogeremos un calzado que ofrezca buena sujeción para evitar las ampollas por fricción o incluso la posibilidad de ocasionarnos un esguince.

Ante todo, ¡con el calzado nunca escatimes! Como puedes intuir, invertir en un buen calzado es invertir en tu salud.

¿Sueles tener los pies fríos?

Con las bajas temperaturas que estamos viviendo como suele ser habitual en esta época del año, es normal que tengas los pies fríos pero, ¿hasta que punto debes preocuparte por ello?.

Vamos a detectar las causas que pueden hacer que tus pies estén fríos. Lo primero, escasa movilidad. Si estás parado mucho tiempo, va a haber menor circulación sanguínea y con ello una disminución del calor.

Por otra parte, si tienes problemas de circulación es probable que sientas tus extremidades frías. Un problema neurológico también podría estar causando ese enfriamiento de los pies. Una sudoración excesiva, acompañada de una mala evaporación, también podría provocar una bajada de la temperatura de nuestros pies durante los meses más fríos.

Pero sin duda, no tienes por qué tener un problema mayor de salud para tener los pies fríos continuamente. A veces, es solo el resultado de llevar un calzado y/o calcetines inadecuados. Debemos adaptarlos a las temperaturas de la época invernal, escogiendo zapatos y materiales apropiados para ellas. La suela de los zapatos debe contar con un buen grosor para evitar que el frío del suelo la atraviese, además de ser antideslizante para evitar resbalones con la lluvia o nieve.

Por lo tanto, utiliza un buen calzado así como unos calcetines gorditos de lana o algodón. Si tienes mala circulación, realiza masajes en esta zona para activarla y sobre todo ¡mueve tus pies! De ese modo estarás activando la musculatura para conseguir una mayor circulación sanguínea y con ello, mayor calor para tus extremidades.

En invierno, como ves es frecuente que tengamos los pies fríos y con unos sencillos consejos podemos mantener a raya el problema. La cuestión es detectar si ese frío se debe a la época invernal y es algo pasajero o si en el fondo es debido a un problema de salud de tipo circulatorio o neurológico en los pies. Ante la duda, y si a pesar de tomar precauciones el problema persiste, siempre consulta con un especialista.

 

¿Te tocas la punta de los pies con las manos? Significa algo…

¿Eres de esas personas capaces de tocar con los dedos de las manos las puntas de sus pies? Seguro que lo has intentando hacer alguna vez… si puedes, ¡enhorabuena! Estarás pensando: ¿acaso es malo si no puedo llegar a tocarme los dedos de los pies? No exactamente, pero si eres capaz de hacerlo, es una señal de que cuentas con una buena flexibilidad lo cual es positivo, pues un cuerpo sano y flexible se va a reflejar también en nuestros pies.

La falta de flexibilidad en personas de más de 40 años puede indicar una mayor rigidez en las arterias, algo que es negativo para nuestro cuerpo. De hecho, estudios han demostrado que las personas de mediana edad pueden llegar a disminuir su rigidez arterial a través de estiramientos en varias semanas.

Pero no queremos alarmarte, si no eres una persona flexible, esto no quiere decir que tengas más problemas de padecer problemas cardiovasculares. El hecho de no llegar a tocarte la punta de los pies no quiere decir que vayas a tener un riesgo mayor de sufrir un problema cardiaco. Los estiramientos, van a ayudar a que las arterias estén menos rígidas, con sus consecuentes beneficios, nada más.

Aunque ahora mismo no llegues a tocarte con las manos las puntas de los pies, con ejercicios y mucha dedicación se puede llegar a conseguir aunque en un principio te parezca muy difícil.

Tener una buena elasticidad nos va a evitar sufrir ciertas lesiones como sobrecargas, microroturas, tendinitis o roturas fibrilares. Además, favorece el sistema circulatorio, mejorando como hemos comentado anteriormente la rigidez arterial.