Archivos mensualesfebrero 2021

Quiropodia y pedicura: diferencias

Una cosa es preocuparse por tener unos pies bonitos y otra que estén sanos. Podríamos decir que la principal diferencia entre la quiropodia y pedicura radica ahí. Pero, ¿en qué consiste exactamente cada tratamiento?.

Respecto a la quiropodia, debe quedar claro que estamos hablando de un tratamiento médico que sólo puede realizar un especialista, nuestro podólogo. La quiropodia se ocupa de tratar y curar las enfermedades o alteraciones de nuestro pie, pero desde un punto de vista médico y no estético. Es un tratamiento indoloro, rápido y efectivo que va a tratar problemas tales como juanetes, uñas encarnadas, durezas, callosidades así como otro tipo de alteraciones que puedan estar provocándonos dolor en los pies o en otras partes del cuerpo.

Por su parte, la pedicura es algo meramente estético en el que se aplican productos de belleza y se realizan un limado y recorte de pieles muertas de manera superficial con el único objetivo de embellecer visualmente nuestros pies. La persona que realiza este tipo de tratamientos es una esteticien y no un podólogo, como en el caso de la quiropodia.

De este modo, debe quedarnos claro que no es lo mismo un pie bonito que un pie sano, y por lo tanto deberemos acudir a un centro de estética o a una clínica de podología según el tipo de necesidad que tengan nuestros pies. Lo que debe quedar claro es que siempre que sintamos molestias o dolores la respuesta a nuestro problema sólo podrá dárnosla un podólogo.

El dolor de espalda y su relación con los pies

No es la primera vez que nos oís decir que el dolor de espalda está muy relacionado con los pies y en concreto con una mala pisada. Cuando la persona sufre dolor en una de las 4 zonas de la espalda (sacra, lumbar, dorsal y cervical) puede estar indicando que hay algún problema con la biomecánica de sus pisadas.

Hay diversas causas del dolor de espalda: inclinarse de forma rápida, sentarse habitualmente de forma incorrecta, permanecer de pie durante muchas horas seguidas, conducir durante mucho tiempo sin descanso, estirar la espalda de forma incorrecta o levantar un objeto de forma inadecuada. Y, por supuesto el motivo que nos ocupa: tener una mala pisada. Aquí es donde un podólogo puede ayudarnos, realizando un estudio completo de la pisada para poder diagnosticar el problema o descartar esta causa como origen del dolor y en su caso, aplicar el tratamiento más adecuado.

Una de las soluciones más comunes es el uso de plantillas personalizadas. Cada persona es única y cada pisada también. Por eso, el podólogo sera la persona más adecuada para estudiar nuestra pisada y elaborar una plantilla totalmente personalizada para corregir el problema.

Por lo tanto, si el dolor de espalda te está limitando hasta el punto de no poder disfrutar de tu día a día, no lo dejes pasar, consulta con un especialista que te ayude a dar con el origen de tu dolor y de ese modo poder darle solución.

Trabajar de pie: los riesgos que entraña para tus pies

Durante tu jornada laboral, tanto si estás trabajando prácticamente todo el tiempo de pie o sentado, tu salud se puede ver afectada, y por supuesto tus pies también.

En el artículo de hoy analizaremos el primero de los casos: trabajar durante un periodo de tiempo prolongado de pie. Esto va a suponer un esfuerzo muscular bastante importante sobre todo para ciertas zonas del cuerpo como el cuello, espalda, piernas y pies.

¿Cuáles son los riesgos de permanecer en esa postura estática durante varias horas seguidas? el flujo de sangre en las zonas mencionadas anteriormente se va a ver reducido, con lo cual se va a generar fatiga y tensión muscular. Además, las piernas se sentirán más inflamadas, lo que conlleva a un mayor riesgo de sufrir varices. Del mismo modo se podrían sufrir problemas en las articulaciones de las rodillas, columna, caderas o pies. Incluso se pueden llegar a padecer problemas en tendones y ligamentos, originando trastornos reumáticos.

Y te estarás preguntado, ¿puedo hacer algo para intentar paliar en la medida de lo posible estos problemas si mi trabajo me exige permanecer horas y horas de pie?. Lo cierto es que hay algunas medidas que podemos adoptar en un intento de evitar caer en problemas de salud.

Podemos incorporar un asiento auxiliar para que en ciertos momentos de menor actividad o cuando las circunstancias nos lo permitan, podamos sentarnos unos minutos. Además aunque parezca algo muy trivial, la superficie sobre la que nos apoyamos también influye en la fatiga, pues cuanto más dura sea más cansados nos sentiremos. Los suelos de goma o de madera son más amigables para la persona que se pasa largas horas trabajando sobre ellos, y una solución rápida y fácil es colocar una alfombra ergonómica en la zona de trabajo.

Además, como siempre mencionamos, el calzado que utilizemos jugará un papel clave. Debe ser flexible, que transpire y que agarre bien la zona del talón. Por supuesto la talla debe ser la correcta, la suela antideslizante y la plantilla acolchada. En ese sentido es una buena idea disponer de unas plantillas personalizadas para las largas jornadas de trabajo, que sin duda ofrecerán un gran alivio. Unos zapatos ligeros también ayudarán al descanso de los pies, debiendo evitar el calzado con tacones excesivos.

Además, en nuestros minutos de descanso o cuando vayamos al baño podemos aprovechar para realizar unos estiramientos rápidos.

Esperamos que con estos consejos tus horas de trabajo de pie pasen de la forma más agradable para tus pies.

Callicidas, ¿milagro o peligro?

Seguro que en más de una ocasión has visto publicidad sobre callicidas, ese producto maravilloso que promete acabar con tus durezas o callos como por arte de magia. Pues bien, debes saber que este es un producto totalmente desaconsejado por los podólogos.

¿Por qué son tan desaconsejables? te estarás preguntando. Lo primero de todo, es por el desconocimiento de la persona. Los pacientes en su casa no saben de qué tipo de lesión se trata. No es lo mismo tener un heloma, una dureza, un callo o una verruga plantar por mencionar algunos ejemplos de patologías. Se podría tratar erróneamente una verruga plantar como si se tratase de un callo o una dureza, y esa equivocación puede acarrear serias consecuencias. Por lo tanto, si sufres alguna lesión en la piel, antes de acudir por tu cuenta a la utilización de un callicida, consulta con tu podólogo de confianza. El especialista detectará el origen de la lesión y en consecuencia el tratamiento más adecuado.

Otro de los motivos para no utilizar callicidas es que ofrecen una solución temporal. Se promocionan como “la solución definitiva” pero en realidad esto no es así, incluso en muchos casos pueden llegar a agravar el problema.

Además, funcionan mediante agentes químicos que producen una quemadura en la piel, en la zona que se aplica, destruyendo la dermis y la epidermis y esa quemadura no se limita a una zona concreta, no afecta sólo a la zona de la lesión sino también a área de la piel sana con lo cual se va a producir irritación y dolor.

Como ves, el uso de callicidas es bastante peligroso para la salud de nuestros pies y ante cualquier lesión que pueda aparecer siempre deberemos acudir a un centro especializado donde harán un correcto diagnóstico y tratamiento del problema.