Archivos anuales2021

Quiropodia y pedicura: diferencias

Una cosa es preocuparse por tener unos pies bonitos y otra que estén sanos. Podríamos decir que la principal diferencia entre la quiropodia y pedicura radica ahí. Pero, ¿en qué consiste exactamente cada tratamiento?.

Respecto a la quiropodia, debe quedar claro que estamos hablando de un tratamiento médico que sólo puede realizar un especialista, nuestro podólogo. La quiropodia se ocupa de tratar y curar las enfermedades o alteraciones de nuestro pie, pero desde un punto de vista médico y no estético. Es un tratamiento indoloro, rápido y efectivo que va a tratar problemas tales como juanetes, uñas encarnadas, durezas, callosidades así como otro tipo de alteraciones que puedan estar provocándonos dolor en los pies o en otras partes del cuerpo.

Por su parte, la pedicura es algo meramente estético en el que se aplican productos de belleza y se realizan un limado y recorte de pieles muertas de manera superficial con el único objetivo de embellecer visualmente nuestros pies. La persona que realiza este tipo de tratamientos es una esteticien y no un podólogo, como en el caso de la quiropodia.

De este modo, debe quedarnos claro que no es lo mismo un pie bonito que un pie sano, y por lo tanto deberemos acudir a un centro de estética o a una clínica de podología según el tipo de necesidad que tengan nuestros pies. Lo que debe quedar claro es que siempre que sintamos molestias o dolores la respuesta a nuestro problema sólo podrá dárnosla un podólogo.

El dolor de espalda y su relación con los pies

No es la primera vez que nos oís decir que el dolor de espalda está muy relacionado con los pies y en concreto con una mala pisada. Cuando la persona sufre dolor en una de las 4 zonas de la espalda (sacra, lumbar, dorsal y cervical) puede estar indicando que hay algún problema con la biomecánica de sus pisadas.

Hay diversas causas del dolor de espalda: inclinarse de forma rápida, sentarse habitualmente de forma incorrecta, permanecer de pie durante muchas horas seguidas, conducir durante mucho tiempo sin descanso, estirar la espalda de forma incorrecta o levantar un objeto de forma inadecuada. Y, por supuesto el motivo que nos ocupa: tener una mala pisada. Aquí es donde un podólogo puede ayudarnos, realizando un estudio completo de la pisada para poder diagnosticar el problema o descartar esta causa como origen del dolor y en su caso, aplicar el tratamiento más adecuado.

Una de las soluciones más comunes es el uso de plantillas personalizadas. Cada persona es única y cada pisada también. Por eso, el podólogo sera la persona más adecuada para estudiar nuestra pisada y elaborar una plantilla totalmente personalizada para corregir el problema.

Por lo tanto, si el dolor de espalda te está limitando hasta el punto de no poder disfrutar de tu día a día, no lo dejes pasar, consulta con un especialista que te ayude a dar con el origen de tu dolor y de ese modo poder darle solución.

Trabajar de pie: los riesgos que entraña para tus pies

Durante tu jornada laboral, tanto si estás trabajando prácticamente todo el tiempo de pie o sentado, tu salud se puede ver afectada, y por supuesto tus pies también.

En el artículo de hoy analizaremos el primero de los casos: trabajar durante un periodo de tiempo prolongado de pie. Esto va a suponer un esfuerzo muscular bastante importante sobre todo para ciertas zonas del cuerpo como el cuello, espalda, piernas y pies.

¿Cuáles son los riesgos de permanecer en esa postura estática durante varias horas seguidas? el flujo de sangre en las zonas mencionadas anteriormente se va a ver reducido, con lo cual se va a generar fatiga y tensión muscular. Además, las piernas se sentirán más inflamadas, lo que conlleva a un mayor riesgo de sufrir varices. Del mismo modo se podrían sufrir problemas en las articulaciones de las rodillas, columna, caderas o pies. Incluso se pueden llegar a padecer problemas en tendones y ligamentos, originando trastornos reumáticos.

Y te estarás preguntado, ¿puedo hacer algo para intentar paliar en la medida de lo posible estos problemas si mi trabajo me exige permanecer horas y horas de pie?. Lo cierto es que hay algunas medidas que podemos adoptar en un intento de evitar caer en problemas de salud.

Podemos incorporar un asiento auxiliar para que en ciertos momentos de menor actividad o cuando las circunstancias nos lo permitan, podamos sentarnos unos minutos. Además aunque parezca algo muy trivial, la superficie sobre la que nos apoyamos también influye en la fatiga, pues cuanto más dura sea más cansados nos sentiremos. Los suelos de goma o de madera son más amigables para la persona que se pasa largas horas trabajando sobre ellos, y una solución rápida y fácil es colocar una alfombra ergonómica en la zona de trabajo.

Además, como siempre mencionamos, el calzado que utilizemos jugará un papel clave. Debe ser flexible, que transpire y que agarre bien la zona del talón. Por supuesto la talla debe ser la correcta, la suela antideslizante y la plantilla acolchada. En ese sentido es una buena idea disponer de unas plantillas personalizadas para las largas jornadas de trabajo, que sin duda ofrecerán un gran alivio. Unos zapatos ligeros también ayudarán al descanso de los pies, debiendo evitar el calzado con tacones excesivos.

Además, en nuestros minutos de descanso o cuando vayamos al baño podemos aprovechar para realizar unos estiramientos rápidos.

Esperamos que con estos consejos tus horas de trabajo de pie pasen de la forma más agradable para tus pies.

Callicidas, ¿milagro o peligro?

Seguro que en más de una ocasión has visto publicidad sobre callicidas, ese producto maravilloso que promete acabar con tus durezas o callos como por arte de magia. Pues bien, debes saber que este es un producto totalmente desaconsejado por los podólogos.

¿Por qué son tan desaconsejables? te estarás preguntando. Lo primero de todo, es por el desconocimiento de la persona. Los pacientes en su casa no saben de qué tipo de lesión se trata. No es lo mismo tener un heloma, una dureza, un callo o una verruga plantar por mencionar algunos ejemplos de patologías. Se podría tratar erróneamente una verruga plantar como si se tratase de un callo o una dureza, y esa equivocación puede acarrear serias consecuencias. Por lo tanto, si sufres alguna lesión en la piel, antes de acudir por tu cuenta a la utilización de un callicida, consulta con tu podólogo de confianza. El especialista detectará el origen de la lesión y en consecuencia el tratamiento más adecuado.

Otro de los motivos para no utilizar callicidas es que ofrecen una solución temporal. Se promocionan como “la solución definitiva” pero en realidad esto no es así, incluso en muchos casos pueden llegar a agravar el problema.

Además, funcionan mediante agentes químicos que producen una quemadura en la piel, en la zona que se aplica, destruyendo la dermis y la epidermis y esa quemadura no se limita a una zona concreta, no afecta sólo a la zona de la lesión sino también a área de la piel sana con lo cual se va a producir irritación y dolor.

Como ves, el uso de callicidas es bastante peligroso para la salud de nuestros pies y ante cualquier lesión que pueda aparecer siempre deberemos acudir a un centro especializado donde harán un correcto diagnóstico y tratamiento del problema.

 

 

Relación entre los pies y el corazón

¿Sabías que un problema en tu corazón puede verse reflejado en tus pies? Pues sí, hay señales que pueden indicar que algo no va bien en ese órgano tan imprescindible de nuestro cuerpo.

Para empezar, los pies hinchados. Si sufres frecuentemente de hinchazón de pies, este problema puede tener su origen en una mala circulación o insuficiencia cardíaca. Si existen problemas de coagulación, entre otros problemas se pueden originar problemas graves como una trombosis.

Otra señal que puede alarmarnos es una piel extremadamente pálida en los pies, pues suele ser signo de arterioesclerosis riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. La obstrucción de las arterias provoca esa palidez, lo cual puede ser indicador de problemas de bombeo de sangre que podrían repercutir directamente en el corazón.

Por último, otra señal que puede alarmarnos son los pies fríos. Si los sientes así a menudo y de manera permanente,  puede ser por un problema que esté obstaculizando la llegada de la sangre tal como un estrechamiento o un endurecimiento de las arterias y podría derivar en un problema de corazón mucho más grave.

En resumen, nuestros pies pueden estar avisándonos de que algo no va bien en el corazón, pero como siempre, lo fundamental será consultar con un especialista que haga un correcto diagnóstico y nos diga si nos estamos preocupando con razón.

 

 

 

Escoge bien tu calzado de invierno

Estamos atravesando unos días fríos, con lluvia, nieve… es normal, estamos en invierno y como dicen, ¡al mal tiempo buena cara!. Porque aunque en el exterior las temperaturas sean muy bajas, podemos poner de nuestra parte para mantenernos calentitos escogiendo un buen calzado para esta estación. El calzado no es una elección trivial, pues va a ser clave en la salud de nuestros pies.

¿Qué tengo que tener en cuenta a la hora de escoger el calzado de invierno? Lo primero, dado que pasamos la mayor parte del tiempo (al menos entre semana) trabajando, sera que escojas un calzado adaptado a la actividad que vas a realizar. No es lo mismo trabajar en una oficina, donde no vas a pasar frío y debes buscar un calzado cómodo, que trabajar por ejemplo al aire libre, caso en el que deberás decantarte por un calzado abrigado y sí, igualmente cómodo. Si por tu actividad debes llevar calzado de seguridad deberías ponerte calcetines de algodón para mantener la transpiración y a su vez el pie caliente.

La suela del calzado de invierno debe ser antideslizante y proporcionarnos estabilidad. La de goma y con cierto grosor sera la más adecuada pues nos aislará del frío del suelo, repartirá mejor las cargas y amortiguará el impacto.

El material del que esté hecho nuestro calzado debe ser transpirable para evitar el mal olor y la sudoración del pie.

Evitaremos hormas estrechas y tacones para prevenir la aparición de juanetes o dedos en garra. Además escogeremos un calzado que ofrezca buena sujeción para evitar las ampollas por fricción o incluso la posibilidad de ocasionarnos un esguince.

Ante todo, ¡con el calzado nunca escatimes! Como puedes intuir, invertir en un buen calzado es invertir en tu salud.

¿Sueles tener los pies fríos?

Con las bajas temperaturas que estamos viviendo como suele ser habitual en esta época del año, es normal que tengas los pies fríos pero, ¿hasta que punto debes preocuparte por ello?.

Vamos a detectar las causas que pueden hacer que tus pies estén fríos. Lo primero, escasa movilidad. Si estás parado mucho tiempo, va a haber menor circulación sanguínea y con ello una disminución del calor.

Por otra parte, si tienes problemas de circulación es probable que sientas tus extremidades frías. Un problema neurológico también podría estar causando ese enfriamiento de los pies. Una sudoración excesiva, acompañada de una mala evaporación, también podría provocar una bajada de la temperatura de nuestros pies durante los meses más fríos.

Pero sin duda, no tienes por qué tener un problema mayor de salud para tener los pies fríos continuamente. A veces, es solo el resultado de llevar un calzado y/o calcetines inadecuados. Debemos adaptarlos a las temperaturas de la época invernal, escogiendo zapatos y materiales apropiados para ellas. La suela de los zapatos debe contar con un buen grosor para evitar que el frío del suelo la atraviese, además de ser antideslizante para evitar resbalones con la lluvia o nieve.

Por lo tanto, utiliza un buen calzado así como unos calcetines gorditos de lana o algodón. Si tienes mala circulación, realiza masajes en esta zona para activarla y sobre todo ¡mueve tus pies! De ese modo estarás activando la musculatura para conseguir una mayor circulación sanguínea y con ello, mayor calor para tus extremidades.

En invierno, como ves es frecuente que tengamos los pies fríos y con unos sencillos consejos podemos mantener a raya el problema. La cuestión es detectar si ese frío se debe a la época invernal y es algo pasajero o si en el fondo es debido a un problema de salud de tipo circulatorio o neurológico en los pies. Ante la duda, y si a pesar de tomar precauciones el problema persiste, siempre consulta con un especialista.

 

¿Te tocas la punta de los pies con las manos? Significa algo…

¿Eres de esas personas capaces de tocar con los dedos de las manos las puntas de sus pies? Seguro que lo has intentando hacer alguna vez… si puedes, ¡enhorabuena! Estarás pensando: ¿acaso es malo si no puedo llegar a tocarme los dedos de los pies? No exactamente, pero si eres capaz de hacerlo, es una señal de que cuentas con una buena flexibilidad lo cual es positivo, pues un cuerpo sano y flexible se va a reflejar también en nuestros pies.

La falta de flexibilidad en personas de más de 40 años puede indicar una mayor rigidez en las arterias, algo que es negativo para nuestro cuerpo. De hecho, estudios han demostrado que las personas de mediana edad pueden llegar a disminuir su rigidez arterial a través de estiramientos en varias semanas.

Pero no queremos alarmarte, si no eres una persona flexible, esto no quiere decir que tengas más problemas de padecer problemas cardiovasculares. El hecho de no llegar a tocarte la punta de los pies no quiere decir que vayas a tener un riesgo mayor de sufrir un problema cardiaco. Los estiramientos, van a ayudar a que las arterias estén menos rígidas, con sus consecuentes beneficios, nada más.

Aunque ahora mismo no llegues a tocarte con las manos las puntas de los pies, con ejercicios y mucha dedicación se puede llegar a conseguir aunque en un principio te parezca muy difícil.

Tener una buena elasticidad nos va a evitar sufrir ciertas lesiones como sobrecargas, microroturas, tendinitis o roturas fibrilares. Además, favorece el sistema circulatorio, mejorando como hemos comentado anteriormente la rigidez arterial.