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Autor: zerozero2

Callicidas, ¿milagro o peligro?

Seguro que en más de una ocasión has visto publicidad sobre callicidas, ese producto maravilloso que promete acabar con tus durezas o callos como por arte de magia. Pues bien, debes saber que este es un producto totalmente desaconsejado por los podólogos.

¿Por qué son tan desaconsejables? te estarás preguntando. Lo primero de todo, es por el desconocimiento de la persona. Los pacientes en su casa no saben de qué tipo de lesión se trata. No es lo mismo tener un heloma, una dureza, un callo o una verruga plantar por mencionar algunos ejemplos de patologías. Se podría tratar erróneamente una verruga plantar como si se tratase de un callo o una dureza, y esa equivocación puede acarrear serias consecuencias. Por lo tanto, si sufres alguna lesión en la piel, antes de acudir por tu cuenta a la utilización de un callicida, consulta con tu podólogo de confianza. El especialista detectará el origen de la lesión y en consecuencia el tratamiento más adecuado.

Otro de los motivos para no utilizar callicidas es que ofrecen una solución temporal. Se promocionan como «la solución definitiva» pero en realidad esto no es así, incluso en muchos casos pueden llegar a agravar el problema.

Además, funcionan mediante agentes químicos que producen una quemadura en la piel, en la zona que se aplica, destruyendo la dermis y la epidermis y esa quemadura no se limita a una zona concreta, no afecta sólo a la zona de la lesión sino también a área de la piel sana con lo cual se va a producir irritación y dolor.

Como ves, el uso de callicidas es bastante peligroso para la salud de nuestros pies y ante cualquier lesión que pueda aparecer siempre deberemos acudir a un centro especializado donde harán un correcto diagnóstico y tratamiento del problema.

 

 

Relación entre los pies y el corazón

¿Sabías que un problema en tu corazón puede verse reflejado en tus pies? Pues sí, hay señales que pueden indicar que algo no va bien en ese órgano tan imprescindible de nuestro cuerpo.

Para empezar, los pies hinchados. Si sufres frecuentemente de hinchazón de pies, este problema puede tener su origen en una mala circulación o insuficiencia cardíaca. Si existen problemas de coagulación, entre otros problemas se pueden originar problemas graves como una trombosis.

Otra señal que puede alarmarnos es una piel extremadamente pálida en los pies, pues suele ser signo de arterioesclerosis riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. La obstrucción de las arterias provoca esa palidez, lo cual puede ser indicador de problemas de bombeo de sangre que podrían repercutir directamente en el corazón.

Por último, otra señal que puede alarmarnos son los pies fríos. Si los sientes así a menudo y de manera permanente,  puede ser por un problema que esté obstaculizando la llegada de la sangre tal como un estrechamiento o un endurecimiento de las arterias y podría derivar en un problema de corazón mucho más grave.

En resumen, nuestros pies pueden estar avisándonos de que algo no va bien en el corazón, pero como siempre, lo fundamental será consultar con un especialista que haga un correcto diagnóstico y nos diga si nos estamos preocupando con razón.

 

 

 

¿Sueles tener los pies fríos?

Con las bajas temperaturas que estamos viviendo como suele ser habitual en esta época del año, es normal que tengas los pies fríos pero, ¿hasta que punto debes preocuparte por ello?.

Vamos a detectar las causas que pueden hacer que tus pies estén fríos. Lo primero, escasa movilidad. Si estás parado mucho tiempo, va a haber menor circulación sanguínea y con ello una disminución del calor.

Por otra parte, si tienes problemas de circulación es probable que sientas tus extremidades frías. Un problema neurológico también podría estar causando ese enfriamiento de los pies. Una sudoración excesiva, acompañada de una mala evaporación, también podría provocar una bajada de la temperatura de nuestros pies durante los meses más fríos.

Pero sin duda, no tienes por qué tener un problema mayor de salud para tener los pies fríos continuamente. A veces, es solo el resultado de llevar un calzado y/o calcetines inadecuados. Debemos adaptarlos a las temperaturas de la época invernal, escogiendo zapatos y materiales apropiados para ellas. La suela de los zapatos debe contar con un buen grosor para evitar que el frío del suelo la atraviese, además de ser antideslizante para evitar resbalones con la lluvia o nieve.

Por lo tanto, utiliza un buen calzado así como unos calcetines gorditos de lana o algodón. Si tienes mala circulación, realiza masajes en esta zona para activarla y sobre todo ¡mueve tus pies! De ese modo estarás activando la musculatura para conseguir una mayor circulación sanguínea y con ello, mayor calor para tus extremidades.

En invierno, como ves es frecuente que tengamos los pies fríos y con unos sencillos consejos podemos mantener a raya el problema. La cuestión es detectar si ese frío se debe a la época invernal y es algo pasajero o si en el fondo es debido a un problema de salud de tipo circulatorio o neurológico en los pies. Ante la duda, y si a pesar de tomar precauciones el problema persiste, siempre consulta con un especialista.

 

¿Te tocas la punta de los pies con las manos? Significa algo…

¿Eres de esas personas capaces de tocar con los dedos de las manos las puntas de sus pies? Seguro que lo has intentando hacer alguna vez… si puedes, ¡enhorabuena! Estarás pensando: ¿acaso es malo si no puedo llegar a tocarme los dedos de los pies? No exactamente, pero si eres capaz de hacerlo, es una señal de que cuentas con una buena flexibilidad lo cual es positivo, pues un cuerpo sano y flexible se va a reflejar también en nuestros pies.

La falta de flexibilidad en personas de más de 40 años puede indicar una mayor rigidez en las arterias, algo que es negativo para nuestro cuerpo. De hecho, estudios han demostrado que las personas de mediana edad pueden llegar a disminuir su rigidez arterial a través de estiramientos en varias semanas.

Pero no queremos alarmarte, si no eres una persona flexible, esto no quiere decir que tengas más problemas de padecer problemas cardiovasculares. El hecho de no llegar a tocarte la punta de los pies no quiere decir que vayas a tener un riesgo mayor de sufrir un problema cardiaco. Los estiramientos, van a ayudar a que las arterias estén menos rígidas, con sus consecuentes beneficios, nada más.

Aunque ahora mismo no llegues a tocarte con las manos las puntas de los pies, con ejercicios y mucha dedicación se puede llegar a conseguir aunque en un principio te parezca muy difícil.

Tener una buena elasticidad nos va a evitar sufrir ciertas lesiones como sobrecargas, microroturas, tendinitis o roturas fibrilares. Además, favorece el sistema circulatorio, mejorando como hemos comentado anteriormente la rigidez arterial.

 

 

 

Esguince de tobillo, una lesión muy habitual

El esguince de tobillo es una lesión que se da con mucha frecuencia en deportistas y curiosamente cada vez más también en personas que no practican deporte, por el uso de calzado inadecuado.

Esta lesión se produce cuando de manera extraña nos doblamos o torcemos el tobillo brúscamente. Ahora bien, puede que te hayas torcido el pie y sientas dolor pero, ¿cómo saber si estamos realmente ante un esguince?.

Hay 5 señales que pueden darnos pistas de que así se trata:

  • Chasquido en el momento de la torcedura.
  • Hematoma o zona morada  (que aparecerá en función de la gravedad de la lesión).
  • Limitación de movimiento hacia la zona externa del tobillo.
  • Dolor al apoyar el peso de nuestro cuerpo sobre el pie afectado.
  • Tobillo hinchado.

Si nos duele el tobillo o pensamos que el golpe ha sido fuerte debemos acudir a un especialista a que evalúe el nivel de la lesión, pues podríamos haber dañado el ligamento o incluso llegar al punto de haber roto algún hueso de la articulación.

Lo fundamental por tanto es acudir a un profesional, que será capaz de identificar el grado de esguince que tenemos, si es que lo hay. Existen 3 grados de esguince, de menor a mayor gravedad. Los más frecuentes son de grado 1 y 2, en los cuales será fundamental una buena recuperación para evitar mayores problemas en el futuro.

Por tanto, si sospechas que puedes padecer un esguince, será fundamental que acudas a un especialista para que lo determine y en su caso te de las pautas necesarias para la recuperación.