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¿Se te duermen los pies?

¿Se te duermen los pies?

Esto es algo que muchas veces se plantean los pacientes, ¿por qué se me duermen los pies? Pues bien, hay dos causas principales: una de origen neurológico y otra de origen vascular. La primera afecta a los nervios mientras que la segunda lo hace a los vasos sanguíneos.

De manera que cuando tenemos algún tipo de alteración tanto en la circulación sanguínea como en los nervios una de las consecuencias que vamos a padecer es la parestesia. ¿Y esto qué quiere decir? Pues simplemente que vamos a notar una sensación de adormecimiento, entumecimiento y hormigueo que se va a producir básicamente en nuestras manos y pies.

Te estarás preguntando…¿y cómo soluciono esto? Bueno pues para ello tendremos que minimizar las causas que estén provocando este adormecimiento en nuestros pies. Para ello es imprescindible un buen diagnóstico que deberá hacérnoslo un especialista, neurólogo y vascular.

Uno de los motivos más frecuentes que se puede encontrar en la consulta que esté provocando parestesia es la utilización de un calzado inadecuado que no respeta la morfología del pie, comprimiéndolo en exceso de manera prolongada durante todo el día.

Una mala circulación también suele ser a menudo la causante. Para prevenir esto es importantísimo caminar cada día, realizar ejercicios con los pies mientras estamos sentados y realizar baños de contraste con agua fría y caliente para favorecer el retorno venoso.

Por ello, si estás sufriendo este problema puedes seguir estos consejos para intentar minimizar el efecto pero sera imprescindible que te pongas en manos de un especialista.


El sudor excesivo en los pies y los hongos

Uno de los motivos más frecuentes por los que la gente acude a la consulta del especialista es porque sufren una sudoración excesiva en sus pies.

Esto puede ser causado por la propia predisposición de la persona o por la utilización de un calzado que no transpire entre otras razones. Si nuestros pies sudan en exceso pueden llegar a generarse hongos muy fácilmente en esa zona.

¿Cuáles son las señales que deberían alarmarnos?

  • Sentir un picor constante y continuo en una zona del pie.
  • Detectar rojeces entre los dedos o por el pie.
  • Padecer descamaciones de la piel en el pie.
  • Percibir un mal olor no habitual.
  • Tener grietas dolorosas en los pies.

Debemos prestar especial atención si padecemos algunos de estos síntomas y por supuesto intentar mantener nuestros pies secos y por lo tanto tratar una sudoración excesiva que pueda llegar a desencadenar problemas como los hongos.

Utilizar desodorantes podológicos y un buen calzado transpirable así como mantener una correcta higiene diaria en la zona pueden ayudar mucho a solventar este problema.

Cómo tratar los talones agrietados

¡Ya estamos en otoño! Y con su llegada comenzamos a esconder nuestros pies también en calzado más cerrado. Puede que durante los meses de verano tus pies hayan quedado un poco descuidados y deshidratados y ahora te encuentres con que tienes los talones agrietados.

Este problema consiste en una alteración de la dermis que se produce cuando la piel de los pies está tan seca y dura que se empieza a desgarrar de forma perpendicular. A causa de la falta de hidratación y elasticidad en la piel, van apareciendo esas grietas que incluso pueden llegar a causar dolor y en casos extremos llegar a sangrar.

Podemos tener la piel seca en varias partes del cuerpo pero la piel del pie es la que más expuesta está a sufrir sequedad y además los talones son una de las partes que mayor presión soportan y por lo tanto mayor fricción.

La sequedad de la piel es la que va a producir que nuestros talones se agrieten así que debemos tener en cuenta diversos factores: deberemos evitar los baños con agua muy caliente, que van a favorecer su deshidratación y deben ser baños cortos.

Utilizaremos esponjas suaves y jabones neutros y además si vamos a la piscina o a la playa nos ducharemos después de bañarnos.

Deberíamos aplicar una crema hidratante en los pies para favorecer su hidratación.

La alimentación también juega un papel importante e influye en la salud de nuestros pies. Debemos beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día para mantener nuestro organismo hidratado y tomar bastante fruta.

Por supuesto el tabaco que es malo para nuestro organismo también lo es para la piel pues la reseca.

Si sufres de talones muy agrietados lo ideal sería acudir al podólogo para que determine el grado de sequedad o infección del pie y te recomiende el tratamiento adecuado. Junto a esto, utilizar un calzado adecuado y una crema hidratante serán otros factores clave.Tu propio podólogo puede recomendarte una buena crema para tratar la sequedad de tus pies.



La piedra pómez, tu aliada

Seguro que alguna vez has oído hablar de la famosa piedra pómez. Esta herramienta tan versátil puede servirnos para exfoliar y eliminar pieles muertas pero también para tratar callos y durezas de nuestros pies.

¿De dónde surge esta piedra? Pues bien, se origina en el magma volcánico, producida por un enfriamiento muy rápido cuando el magma se expulsa y entra en contacto con el aire. Así nace esta piedra conocida por su porosidad, ligereza y rugosidad. Gracias precisamente a esas propiedades es idónea para elimianr las durezas que se forman en los talones o en la planta de los pies.

Sin embargo es fundamental conocer cómo utilizarla adecuadamente. Antes de utilizarla hay que enjuagarla bien para que quede limpia. Lo mismo que nuestros pies, debemos lavarlos con agua y jabón. Lo ideal sería utilizarla en la ducha con la piel húmeda.

Para eliminar las durezas de los talones, realiza movimientos circulares con la piedra en ellos suavemente. Ojo, esta piedra no te servirá para exfoliar otras zonas del cuerpo pues la piel es más débil que la de los pies y podrías dañarla.

Tras el uso de la piedra pómez lo ideal es aplicarse una crema hidratante. Y por supuesto, limpiar la piedra una vez hayamos terminado de utilizarla para que esté en perfectas condiciones para el próximo uso. Lávala y déjala secar en un lugar sin humedad.

Debemos dejar claro que la piedra pómez no es ningún tratamiento ni solución definitiva a los callos y durezas sino que se trata de un complemento que puede ayudarnos con el problema.

Las plantillas para pies planos

Los pies planos son una patología que puede provocar ciertas dolencias si no se trata correctamente. Una de las soluciones más efectivas es el uso de plantillas.

Una persona que tiene los pies planos no posee curvatura en el arco plantar o es muy poco pronunciada. ¿Consecuencias? la zona de la fascia plantar recibe todo el impacto y el peso del cuerpo al caminar, correr o practicar cualquier deporte. Sin embargo podemos paliar esta dolencia si acudimos a tiempo a un podólogo. Él nos va a proponer seguramente el uso de unas plantillas especiales para pies planos.

¿Son aconsejables? Por supuesto que sí pues el paciente enseguida va a notar una gran mejoría en su calidad de vida ya que las plantillas van a mejorar su forma de caminar y le van a proporcionar ciertos beneficios: le ayudarán a apoyar el pie correctamente durante la marcha, le ofrecerán una mayor comodidad, van a permitirle descargar toda la tensión acumulada en la fascia plantar, equilibrarán su peso, van a amortiguar su pisada, reducirán el dolor de pies, caderas, rodillas o espalda pues mejoran su postura al caminar y además le van a prevenir posibles lesiones.

Debemos indicar que hay diferencias entre las plantillas para pies planos de adulto o de niño. Así que como veis lo mejor es acudir a un especialista que realize un correcto diagnóstico y nos indique las plantillas más adecuadas para nuestro caso.

¿Es importante escoger el calzado para conducir?

Puede ser que a diario necesites coger tu coche para desplazarte a tu lugar de trabajo. Puede que hagas un trayecto largo o más corto, o puede ser que sólo conduzcas durante el fin de semana en tu tiempo de ocio o para realizar alguna escapada. Sea cual sea el momento en el que te pongas al volante debes saber que es importante escoger bien el calzado con el que conducimos.

Un buen calzado para utilizar a la hora de conducir debe reunir una serie de requisitos. Lo primero, una buena sujeción. No debe oprimirnos el pie, pero tampoco debe dejar que esté suelto.

Debe ser flexible, como una segunda piel que se adapte a todos los movimientos que realizamos.

Los materiales tanto del zapato como del calcetín deben ser transpirables, para evitar el recalentamiento y que el pie pueda respirar.

Y por supuesto, debe ser un calzado cómodo.

Queda prohibido para conducir el calzado como las chanclas, tan típico en verano y que mucha gente utiliza al volante. Pero esto supone un riesgo en la conducción pues las chanclas son resbaladizas y no ofrecen ninguna sujeción, con lo que en plena marcha se nos puede escapar una de ellas provocando un incidente. Además, conducir con chanclas actualmente está multado con sanciones de hasta 200 €.

Lo mismo pasa con conducir descalzo, no está permitido conducir así, supone un riesgo para la conducción. Los zapatos de tacón tampoco son aconsejables pues cambian el punto de apoyo del pie haciendo la pisada poco precisa e inestable.

Las botas de montaña también suponen un calzado muy pesado a la hora de conducir que van a entorpecer nuestro contacto con los pedales.

¿La solución? Muy sencilla, lleva siempre en el coche un calzado de repuesto. Unas zapatillas viejas, que ya no uses pueden resolver el problema. Déjalas en el coche y póntelas para tus trayectos cada vez que salgas de casa con un calzado no apropiado para conducir como los anteriormene mencionados.

El sobrepeso afecta a tus pies

Las prisas del día a día, el estrés, la pereza…hacen que a menudo nos alimentemos mal y es por ello que mucha gente padece de sobrepeso y obesidad. Y la verdad es que esto afecta también a nuestros pies.

El peso corporal es directamente proporcional a la carga que soportan nuestros pies. Cada vez que el pie choca con el suelo, la fuerza del impacto se multiplica y llegamos a cargar en el pie de apoyomás de cuatro veces el peso de nuestro cuerpo.

Por lo tanto, el sobrepeso va a influir mucho en la aparición de los siguientes problemas: dolor en las plantas de los pies, fascitis plantar, espolón calcáneo, durezas, grietas en los talones, gota, etc.

El sobrepeso no va a provocar esos problemas pero sí va a influir mucho en ellos pues cuando aumentamos de peso los principales perjudicados son nuestros pies.

Lo mejor sera cuidar nuestra alimentación y nuestros hábitos para mantenernos en un peso correcto pero si ya padecemos de sobrepeso podemos intentar paliar los efectos negativos en los pies hidratándonos bien, llevando un calzado adecuado e incluso utilizando plantillas.

La terapia con peces, ¿es buena?

Seguro que en tu destino vacacional has visto este peculiar tratamiento para los pies. Es muy habitual encontrarse en lugares de veraneo o en capitales grandes como Madrid la terapia con peces o ictioterapia.

Fish spa pedicure

Unos peces, llamados «Garra Rufa» prometen acabar con las células muertas de nuestros pies, limpiándolos y realizando una exfoliación. Y aunque es últimamente cuando se ha puesto de moda someterse a este divertido ritual, ya lo utilizaban a finales del siglo XIX en Turquía.

¿Pero realmente es bueno para nuestros pies? Mucho ojo con querer probar esta experiencia que a priori parece tan divertida, pues muchos expertos afirman que puede suponer un riesgo para la salud ya que a través de los mordisquitos de estos peces podemos contagiarnos de diferentes infecciones como micosis, verrugas plantares o incluso de enfermedades más serias como el VIH o la hepatitis B y C.

Utilizar los mismos peces para un paciente que para otro y además, no utilizar desinfectantes ni cloros y tampoco cambiar el agua entre un uso y otro hace que la higiene brille por su ausencia.

Además, mucho cuidado porque en algunos lugares han sustituído los peces «Garra Rufa» por los «Chin Chin», provenientes de China. Y esto supone un gran problema porque mientras los primeros no tienen dientes y realizan la limpieza por succión, los asiáticos sí que tienen dientes y de verdad morderán nuestros pies. No quiere decir que vayamos a sufrir daño pero al ser una limpieza hecha por incisión se provoca el riesgo de contagio de diferentes patologías o enfermedades como las ya comentadas anteriormente.

Hay que recalcar que no todos los centros son iguales y algunos sí llevan a cabo esta práctica de forma correcta pero no son la mayoría desgraciadamente. Ahora quizás te lo pienses dos veces cuando veas por la calle esos simpáticos pececillos en las peceras prometiendo una experiencia original.

La fascitis plantar

¿Qué es la fascitis plantar? La fascia plantar es una banda de tejido elástico que va desde el calcáneo (el talón) hasta la zona metatarsal (debajo de los dedos). Cuando esta estructura se inflama, se produce la fascitis plantar. Así de simple.

La fascia plantar tiene una función muy importante en nuestro pie pues interviene en mantener el arco del pie, absorber y devolver la energía que se produce cuando se produce un impacto del pie contra el suelo y protege los metatarsianos.

La fascitis plantar es una patología que encontramos muy frecuentemente en personas deportistas. Sin embargo también puede aparecer en personas mayores sin necesidad de que practiquen ningún deporte.

¿Qué nos puede avisar de que sufrimos de fascitis? El síntoma principal es un dolor agudo en la zona interna del talón. Este suele ser más intenso en los primeros pasos que damos al levantarnos (porque la fascia con el reposo de la noche se hace “más corta” y al dar los primeros pasos tracciona con más fuerza). Una vez que hemos caminado un poco, la fascia se estira y suele disminuir la molestia.

Para intentar solventar la fascitis el especialista podrá indicarnos una serie de ejercicios a realizar, para disminuir la tensión generada en esa zona.

El tratamiento más habitual suele ser combinar una medicación antiinflamatoria con distintos tratamientos de fisioterapia. También sería aconsejable hacer un estudio de la pisada para ver si la forma de caminar está influyendo en esa fascitis y de ese modo poder tomar medidas para corregirlo con unas plantillas.


¿Te pican los pies?

¿Sueles sentir picor en la zona de tus pies a menudo? Si no puedes parar de rascarte, no lo pases por alto como si de algo normal se tratase ya que puede ser aviso de un problema mayor.

La picazón es algo muy común pero para poder solucionarla tendremos que dar con el origen del problema. Son varias las causas que pueden estar provocando ese picor molesto en los pies. Una de las causas más frecuentes puede ser la conocida como «xerosis» que quiere decir simplemente piel seca. Es algo muy común, la acumulación de células muertas puede producir rigidez, rugosidad en la piel y picor.Los talones podrían descamarse llegando hasta a producirse grietas en ellos.

Otra de las causas de ese picor pueden ser los hongos en los pies. Estos producen picores y deben solucionarse antes de que se extiendan.

La diabetes también podría ocasionar picores en los pies debido a una falta de riego sanguíneo o por sequedad.

También una alteración nerviosa podría llegar a ocasionarnos picor en nuestros pies. O algo tan simple como utilizar una crema o gel que contenga alguna sustancia que ocasiones rojez o picor en nuestra piel incluso provocando una alergia. Hay que prestar especial atención a la composición de los productos que utilizamos en el cuerpo pues a veces algunos de sus componentes pueden ser perjudiciales para nuestra piel dependiendo también de la tolerancia que esta tenga.

Y ahora te preguntarás, ¿qué puedo hacer si padezco este problema? Pues bien, si tu problema es que tienes sequedad en los pies, que es algo muy común entre la población, deberás hidratarlos bien.

Muy importante: evita rascarte. Sí, es un acto reflejo pero debes prestar atención y evitarlo porque de lo contrario podrías producirte heridas e irritaciones en la piel.

También muy importante, utilizar un calzado adecuado que transpire bien. Esto es vital para evitar la aparición de hongos por exceso de humedad.

Ante todo y si el problema persiste lo mejor sera consultar a un especialista que sera quien mejor sepa diagnosticar nuestro problema e indicarnos qué podemos hacer para solucionarlos.