• +982 81 35 15 - 620 30 03 96
  • info@podologiaocamiño.com
  • C/Manuel Becerra 1, Enpta. B Lugo

Sin categoría

Cuida tus pies en tus salidas a la montaña

Hacer senderismo o rutas por la montaña es una práctica que está muy de moda, probablemente a ti también te guste salir a andar algún fin de semana por el monte en compañía de amigos o familiares.

Los pies van a ser una parte fundamental de nuestro cuerpo a la hora de practicar este tipo de actividad y debemos cuidarlos antes de que aparezcan lesiones como rozaduras, ampollas o dolor de pies. Los pies son la herramienta clave de cualquier senderista y es por ello que debemos seguir una serie de consejos para cuidarlos al máximo.

¿Qué deberíamos tener en cuenta? Lo primero y básico es utilizar un calzado adecuado. Una buena bota, impermeable que transpire y sea flexible. También que tenga una suela antideslizante y ofrezca buena sujección a nuestro pie y por supuesto que sea de nuestra talla correcta.

Prepara tus pies para la salida al monte: utiliza calcetines técnicos para evitar rozaduras y apósitos para prevenir ampollas. Además, si utilizas plantillas personalizadas no olvides ponértelas. Por supuesto nunca estrenes calzado el día que vas a salir de ruta.

Otro concepto importante que a veces quizás pasamos por alto es escoger una ruta adecuada a nuestras capacidades. Es decir, debemos elegir un recorrido con un nivel de exigencia y desnivel acorde a nuestro entrenamiento y experiencia. Así realizaremos la ruta sin que nuestros pies y piernas sufran.

Una vez finalizada nuestra excursión la tarea de cuidar de nuestros pies no termina. Debemos dejar que el calzado utilizado se ventile así como lavar nuestros pies y ponernos un calzado cómodo. Además nos vendrá muy bien masajear los pies y piernas para activar la circulación y aprovechar para aplicar una crema hidratante.

¡Te deseamos que disfrutes mucho en tus salidas a la naturaleza, siempre cuidando de tus pies!

 

Los callos en los pies

Los callos o hiperqueratosis plantares son simplemente una respuesta de nuestro cuerpo ante un exceso de fricción en determinadas zonas del pie. La acumulación de células muertas lleva a engrosar la zona más externa de la piel, causando esas callosidades. Es un problema muy común que mucha gente padece, ¿cuáles son sus síntomas?:

Podemos notar sequedad, piel gruesa o endurecida en una zona del pie, textura áspera al tacto e incluso podríamos notar dolor o molestia al tocarlos o caminar.

Hay distintos tipos de callos y niveles de gravedad de la afección. Es por ello que si sentimos una gran molestia debemos acudir al podólogo para que realice el examen correspondiente y así poder evaluar la gravedad del asunto para aplicarle el tratamiento correspondiente.

Las causas más comunes para la aparición de los callos en los pies son básicamente: una forma de pisar incorrecta, falta de hidratación, el uso de zapatos de punta estrecha o sufrir otras patologías tales como juanetes, dedos en garra…

Entre los tratamientos que nos puede recomendar nuestro podólogo estarán: la quiropodia cuyo objetivo es eliminar esas células muertas en la piel del pie, utilizar una piedra pómez como complemento y método de prevención en casa, un estudio biomecánico y el uso de plantillas para corregir la pisada y así evitar que se ejerca mayor presión en determinados puntos o algún otra indicación de higiene complementaria.

Como casi siempre cuando se padece una dolencia, ponte en manos expertas y déjate aconsejar por tu podólogo.

Zapatillas con ruedines para niños, ¿un calzado de verdad?

Ahora que se acercan las navidades y los niños empiezan a preparar su carta para los reyes magos, podemos encontrarnos con que en su lista estén unas zapatillas con ruedines. Seguro que alguna vez has visto a algún niño por la calle deslizarse con unas llamativas zapatillas que llevan incorporadas a la suela unos ruedines. ¿Pero podemos considerar esto un calzado adecuado o simplemente se trata de un juguete?

Definitivamente no son un calzado seguro para que los niños utilicen asiduamente. De hecho cuando empezó a surgir esta moda entre los niños, el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos pidió a los centros educativos que prohibieran su uso durante las horas lectivas, ya que no favorecen una pisada saludable y una gran cantidad de pequeños acudían al colegio con esas zapatillas. Esto significaba que los alumnos utilizaban esa calzado inadecuado durante más d e8 horas seguidas cuando lo recomendable sería no utilizarlo durante más de 2 horas a la semana. Sin duda un dato muy alarmante.

Es vital que durante la infancia el niño mantenga una buena pisada pues es la época en la que se desarrolla el pie y sera clave para no sufrir patologías en la edad adulta.

Por lo tanto si vuestros niños de casa os piden unas zapatillas de este tipo, mucha atención al control sobre su uso. Recordad que son un juguete, no un calzado para llevar a diario.

Infecciones por hongos

Hoy vamos a ver dos tipos de infecciones que podemos padecer a causa de los hongos:

La primera es la llamada «Piel de atleta». Es una infección por hongos muy común que se contagia principalmente en ambientes húmedos en los que la gente suele caminar descalza como por ejemplo en vestuarios, piscinas, duchas públicas… Aunque no es una infección grave sí que resulta muy molesta pues el picor que se sufre es muy fuerte. Suele comenzar debajo de los dedos y a veces la piel se agrieta con lo cual es incluso más doloroso.

La segunda es la «Tiña de los pies». Esta infección es causada por un tipo de hongos diferente a la anterior. Suele aparecer en personas jóvenes que hacen mucho deporte y que se calzan con zapatos deportivos cerrados incluso cuando hace mucho calor. Es bastante frecuente y aparece entre los dedos provocando un gran picor y mucha molestia.

¿Qué podemos hacer para prevenir los hongos en nuestros pies? Lo primero no ir descalzo en lugares públicos como duchas, vestuarios o piscinas. El uso de las chanclas va a ser fundamental para evitar los hongos.

Llevar una correcta higiene de nuestros pies, lavándolos bien y secando correctamente entre los dedos para evitar humedad en esa zona que pueda favorecer la aparición de los temidos hongos

Cambiar de zapatos con frecuencia, no utilizando los mismos dos días seguidos para dejar que se aireen. Y utilizar unos calcetines de algodón cien por cien a ser posible pues van a mantener a raya el sudor de los pies haciendo así que estén secos.

¡Esperamos que estos consejos os ayuden a mantener a los hongos alejados de vuestros pies!

Protege tus pies en invierno

Vale, todavía no estamos en pleno invierno…pero las temperaturas han empezado a descender bastante y ya empezamos a ver los primeros adornos de navidad y turrones en el supermercado… el frío invernal estará con nosotros antes de que queramos darnos cuenta.

Seguro que te ha pasado alguna vez, por mucho que te abrigues no consigues sacarte el frío de los pies. Estos tienen un impacto directo en nuestra salud así que sera mejor que los protejasde las bajas temperaturas que se avecinan y los intentes mantener calientes.

Las afecciones en el pie más conocidas durante los meses fríos son los sabañones, los eccemas o la dermatitis.

¿Qué podemos hacer para cuidar de nuestros pies en esta época? Lo primero, utiliza unos buenos calcetines de algodón 100% o fibras naturales que permitan mantener los pies calientes sin apretarlos demasiado dificultando la circulación.

EL calzado también es algo clave para protegernos del frío. Escoge uno que permita el pie transpirar de modo que no se acumule humedad y así reduzcamos la sensación de frío.

Evita acercar tus pies a fuentes de calor tales como estufas, pues esto puede provocar los temidos sabañones. Si utilizas unos buenos calcetines y un calzado adecuado esto debería ser suficiente para mantenerlos calientes.

En grupos de riesgo como mayores o niños es aconsejable aplicar cremas específicas para preparar los pies ante agresiones del frío. Tu podólogo puede recomendarte la más adecuada.

Mantén unos hábitos saludables. El alcohol y el tabaco contribuyen a la deshidratación de la epidermis lo cual aumenta el riesgo de padecer sabañones así como otros trastornos durante el invierno.

Evita tener los pies inmovilizados durante periodos largos para que no se produzca un enfriamiento de los pies debido a la mala circulación. Por ejemplo si trabajas sentado durante muchas horas realiza ejercicios específicos para moverlos de vez en cuando.

¡Esperamos que estos consejos os ayuden a sobrellevar las bajas temperaturas que se avecinan!

Los pies planos

¿Qué son los pies planos? Un pie plano va a presentar una bóveda plantar con menos altura de lo normal. Suele ir acompañado de un aumento de la anchura de la zona del mediopie, debido a la caída del arco a la zona interna.

Aunque pueden provocar dolor si se les da un buen tratamiento vamos a poder realizar una vida totalmente normal, por eso es necesario acudir a un especialista, para detectar de qué tipo de pie plano se trata y ofrecerle el mejor tratamiento posible.

¿Qué síntomas ses padecen cuando se tienen los pies planos? Además del propio aspecto de pie plano que se puede observar, la persona que lo padece sentirá dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna ya que al estar trabajando de forma forzada se va a producir una tendinitis que originará el dolor. Además de esto sufrirá dolor en el dorso al hundirse el pie ya que los huesos en la zona dorsal de arriba se pellizcan y se producen picos artrósicos.

Para diagnosticar esta patología podemos servirnos de sistemas de análisis de la huella con plataforma de presiones. Pero lo más importante sera determinar el tipo de pie plano que tenemos: flexible, semi flexible o rígido.

Para determinar cuál de los tipos de pie plano padecemos se realizarán diferentes test biomecánicos.

A partir de ahí se establecerá un diagnóstico y el tratamiento a seguir puede incluir desde ejercicios de estiramientos y potenciacion hasta el uso de plantillas personalizadas lo cual suele ser lo más eficaz en adultos.

¿Se te duermen los pies?

Esto es algo que muchas veces se plantean los pacientes, ¿por qué se me duermen los pies? Pues bien, hay dos causas principales: una de origen neurológico y otra de origen vascular. La primera afecta a los nervios mientras que la segunda lo hace a los vasos sanguíneos.

De manera que cuando tenemos algún tipo de alteración tanto en la circulación sanguínea como en los nervios una de las consecuencias que vamos a padecer es la parestesia. ¿Y esto qué quiere decir? Pues simplemente que vamos a notar una sensación de adormecimiento, entumecimiento y hormigueo que se va a producir básicamente en nuestras manos y pies.

Te estarás preguntando…¿y cómo soluciono esto? Bueno pues para ello tendremos que minimizar las causas que estén provocando este adormecimiento en nuestros pies. Para ello es imprescindible un buen diagnóstico que deberá hacérnoslo un especialista, neurólogo y vascular.

Uno de los motivos más frecuentes que se puede encontrar en la consulta que esté provocando parestesia es la utilización de un calzado inadecuado que no respeta la morfología del pie, comprimiéndolo en exceso de manera prolongada durante todo el día.

Una mala circulación también suele ser a menudo la causante. Para prevenir esto es importantísimo caminar cada día, realizar ejercicios con los pies mientras estamos sentados y realizar baños de contraste con agua fría y caliente para favorecer el retorno venoso.

Por ello, si estás sufriendo este problema puedes seguir estos consejos para intentar minimizar el efecto pero sera imprescindible que te pongas en manos de un especialista.


El sudor excesivo en los pies y los hongos

Uno de los motivos más frecuentes por los que la gente acude a la consulta del especialista es porque sufren una sudoración excesiva en sus pies.

Esto puede ser causado por la propia predisposición de la persona o por la utilización de un calzado que no transpire entre otras razones. Si nuestros pies sudan en exceso pueden llegar a generarse hongos muy fácilmente en esa zona.

¿Cuáles son las señales que deberían alarmarnos?

  • Sentir un picor constante y continuo en una zona del pie.
  • Detectar rojeces entre los dedos o por el pie.
  • Padecer descamaciones de la piel en el pie.
  • Percibir un mal olor no habitual.
  • Tener grietas dolorosas en los pies.

Debemos prestar especial atención si padecemos algunos de estos síntomas y por supuesto intentar mantener nuestros pies secos y por lo tanto tratar una sudoración excesiva que pueda llegar a desencadenar problemas como los hongos.

Utilizar desodorantes podológicos y un buen calzado transpirable así como mantener una correcta higiene diaria en la zona pueden ayudar mucho a solventar este problema.

Cómo tratar los talones agrietados

¡Ya estamos en otoño! Y con su llegada comenzamos a esconder nuestros pies también en calzado más cerrado. Puede que durante los meses de verano tus pies hayan quedado un poco descuidados y deshidratados y ahora te encuentres con que tienes los talones agrietados.

Este problema consiste en una alteración de la dermis que se produce cuando la piel de los pies está tan seca y dura que se empieza a desgarrar de forma perpendicular. A causa de la falta de hidratación y elasticidad en la piel, van apareciendo esas grietas que incluso pueden llegar a causar dolor y en casos extremos llegar a sangrar.

Podemos tener la piel seca en varias partes del cuerpo pero la piel del pie es la que más expuesta está a sufrir sequedad y además los talones son una de las partes que mayor presión soportan y por lo tanto mayor fricción.

La sequedad de la piel es la que va a producir que nuestros talones se agrieten así que debemos tener en cuenta diversos factores: deberemos evitar los baños con agua muy caliente, que van a favorecer su deshidratación y deben ser baños cortos.

Utilizaremos esponjas suaves y jabones neutros y además si vamos a la piscina o a la playa nos ducharemos después de bañarnos.

Deberíamos aplicar una crema hidratante en los pies para favorecer su hidratación.

La alimentación también juega un papel importante e influye en la salud de nuestros pies. Debemos beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día para mantener nuestro organismo hidratado y tomar bastante fruta.

Por supuesto el tabaco que es malo para nuestro organismo también lo es para la piel pues la reseca.

Si sufres de talones muy agrietados lo ideal sería acudir al podólogo para que determine el grado de sequedad o infección del pie y te recomiende el tratamiento adecuado. Junto a esto, utilizar un calzado adecuado y una crema hidratante serán otros factores clave.Tu propio podólogo puede recomendarte una buena crema para tratar la sequedad de tus pies.



La piedra pómez, tu aliada

Seguro que alguna vez has oído hablar de la famosa piedra pómez. Esta herramienta tan versátil puede servirnos para exfoliar y eliminar pieles muertas pero también para tratar callos y durezas de nuestros pies.

¿De dónde surge esta piedra? Pues bien, se origina en el magma volcánico, producida por un enfriamiento muy rápido cuando el magma se expulsa y entra en contacto con el aire. Así nace esta piedra conocida por su porosidad, ligereza y rugosidad. Gracias precisamente a esas propiedades es idónea para elimianr las durezas que se forman en los talones o en la planta de los pies.

Sin embargo es fundamental conocer cómo utilizarla adecuadamente. Antes de utilizarla hay que enjuagarla bien para que quede limpia. Lo mismo que nuestros pies, debemos lavarlos con agua y jabón. Lo ideal sería utilizarla en la ducha con la piel húmeda.

Para eliminar las durezas de los talones, realiza movimientos circulares con la piedra en ellos suavemente. Ojo, esta piedra no te servirá para exfoliar otras zonas del cuerpo pues la piel es más débil que la de los pies y podrías dañarla.

Tras el uso de la piedra pómez lo ideal es aplicarse una crema hidratante. Y por supuesto, limpiar la piedra una vez hayamos terminado de utilizarla para que esté en perfectas condiciones para el próximo uso. Lávala y déjala secar en un lugar sin humedad.

Debemos dejar claro que la piedra pómez no es ningún tratamiento ni solución definitiva a los callos y durezas sino que se trata de un complemento que puede ayudarnos con el problema.