Cómo calcular la talla correcta del calzado infantil
Averiguar la talla correcta para los zapatos de los más pequeños puede ser tarea difícil. Y en ocasiones lo hacemos de manera muy intuitiva. Uno de los métodos más utilizados por los padres para escoger la talla del zapato para su niño o niña, es el siguiente: meter el dedo detrás del talón, de modo que si le cabe, dan por buena esa talla. También tocar la puntera ayuda a comprobar hasta dónde le llega el dedo en el calzado.
¿Pero es este método realmente preciso y válido para averiguar la talla correcta del calzado de los niños? Lo cierto es que es una táctica meramente orientativa. La mayor parte de las veces nada precisa pues hay que tener en cuenta ciertos aspectos:
1. Primero, que la puntera no siempre es blanda.
2. Que el dedo gordo no tiene por qué ser el más largo.
3. Que el tobillo debe de ir bien sujeto al contrafuerte para que al niño no le quede bailando.

Técnicas para acertar con la talla del zapato
Así que, te estarás preguntando, ¿qué método utilizo para acertar con la talla de los zapatos del peque de la casa?. Podemos sugeriros dos técnicas:
1. La primera es extraer la plantilla del zapato (siempre que sea posible) y medirla con el pie del niño encima. De ese modo debería sobrar 1 cm de largo (del dedo más largo al extremo de la plantilla) y el punto más ancho del pie tendría que coincidir con el punto más ancho del zapato.
2. La segunda técnica, nos servirá cuando la plantilla del zapato no sea extraíble y consiste en dibujar el contorno del pie del niño en una cartulina o un papel. Para que el contorno sea realista, debemos dibujar esta plantilla con el niño de pie.
3. Una vez tengamos recortada nuestra plantilla, simplemente deberíamos introducirla en el zapato que estemos mirando en la tienda, de modo que en el zapato del niño debería sobrar entre 1 y 1,2 cm de largo para que el pie disponga del espacio suficiente dentro del calzado cuando esté en movimiento. Es importante tener en cuenta que esta plantilla casera debemos hacerla para los dos pies, pues no siempre son iguales, y probarla de el mismo modo en ambos zapatos en la tienda.

Esperamos que estos consejos os sean de ayuda para escoger lo mejor posible la talla del calzado de los más pequeños.
Por ello, es importante seguir una serie de consejos, para terminar el camino con gran éxito y sin ningún daño. Lo primero, es muy recomendable acudir al podólogo antes de iniciar el camino para que realice una revisión ya que podría existir algún problema en el pie o la pisada que derive en una lesión durante nuestro camino, impidiéndonos realizarlo de manera normal. Además, como ya podréis intuir, la elección del calzado es clave para realizar la ruta cómodamente y sin problemas. Hay que tener en cuenta que vamos a caminar una media de 25 kilómetros al día, algo a lo que poca gente está habituada, con lo cual nuestros pies van a soportar una carga extra y por eso es muy importante estar acostumbrado al calzado que llevaremos. Por lo tanto, está prohibido estrenar calzado en el Camino de Santiago. Si lo haces, es muy probable que termines con los pies llenos de rozaduras y ampollas. Elegir un buen calzado por tanto, es fundamental. Un calzado de “trekking” o de montaña estaría bien y además no debemos olvidarnos de otro factor importante, el calcetín. Uno sencillo, sin costuras interiores nos irá perfecto. Durante la etapa recordad que debemos descalzarnos siempre que paremos a descansar. Entonces podremos aprovechar para limpiarnos los pies y cambiar de calcetines si estuviesen muy húmedos al igual que revisar si se está produciendo alguna rozadura.
Por supuesto una correcta higiene diaria en los pies es necesaria, al igual que la aplicación de crema hidratante para evitar la aparición de sequedad y grietas. Igualmente es recomendable llevar preparado un buen botiquín para posibles lesiones en los pies que contenga: gasas, esparadrapo, parches antirozaduras, crema hidratante con urea, pomada antibiótica y antiséptico. Al terminar cada etapa, quítate el calzado y ponte unas sandalias, tus pies lo agradecerán porque llevan encerrados todo el día y así podrán respirar. Dicho esto sólo os deseamos que si decidís emprender el Camino de Santiago… ¡disfrutéis del camino!