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¿Se te duermen los pies?

¿Sueles notar con frecuencia que tus pies hormiguean y los sientes como dormidos? Hay varios motivos para que esto suceda y deberías prestar atención a esta señal de tu cuerpo que puede estar indicándote problemas de salud.

El primer motivo puede ser de origen vascular. Los problemas de circulación en las piernas y pies, hipertensión, arterioesclerosis o incluso otras causas como el tabaco o la toma de ciertos fármacos pueden estar detrás de ese entumecimiento. Aunque en ciertos casos este puede estar ocasionado simplemente por el uso de un calzado inadecuado que sea muy ajustado y por lo tanto comprima las ramas nerviosas.

En segundo lugar, podría tener un origen neurológico. Diversas patologías como la diabetes, alcoholismo, fumar en exceso o nuevamente la ingesta de ciertos fármacos pueden ocasionar ese déficit en la conducción nerviosa, dando lugar al hormigueo.

El tercer y último punto sería que tenga un origen mecánico. Como se ha mencionado anteriormente el uso de un calzado demasiado ajustado, deformidades en el pie, lesiones anteriores o sobrecargas por una mala pisada pueden llegar a sentir esa sensación de adormecimiento en ciertas zonas del pie o en la extremidad completa.

Como ves, no está claro el origen del adormecimiento pues existen varios motivos, así que si sientes entumecimiento de los pies muy frecuentemente deberías plantearte visitar a tu podólogo de confianza para que haga un buen diagnóstico y descarte cualquier problema importante de salud.

 

¿Por qué se arrugan tus pies con el agua?

Hoy vamos con una curiosidad cotidiana. Todos más de una vez hemos experimentado cómo la piel de nuestros pies y también de nuestras manos se arrugaban tras pasar bastante tiempo sumergidos en el agua, ya sea en la piscina o en la bañera.

Esto no es ni más ni menos que una reacción de la piel, en concreto es un mecanismo de acción específico de la dermis.

Nuestra piel tiene una capa grasa, el sebo, que es el encargado de hacer efecto impermeable y por eso, cuando nos mojamos la piel por ejemplo al ducharnos, podemos ver cómo las gotas resbalan por ella. Sin embargo, cuando nos exponemos prolongadamente al agua, esa capa desaparece temporalmente y la piel empieza a absorber agua y solamente en los pies y manos empiezan a aparecer esas rugosidades. Te estarás preguntando, ¿y por qué? ¿por qué solo sucede en esas dos zonas del cuerpo?

Pues bien, aunque no está determinado al 100%, todo parece apuntar a dos motivos. El primero es que el sentido de la aparición de estas rugosidades es posibilitar el agarrarnos a zonas húmedas más fácilmente. Afectaría a las dos zonas mencionadas porque por un lado, las palmas de las manos son las que realizan el agarre de los objetos y por otro lado, los pies son los que están en contacto con el suelo. Con lo cual evitaríamos el deslizamiento.

El segundo motivo es ni más ni menos la explicación de que esta respuesta del cuerpo indica un sistema nervioso sano. Estudios han demostrado que personas con patologías del sistema nervioso no presentan esta reacción de su cuerpo o es mínima.

Para terminar, como dato curioso diremos que estas arrugas van a aparecer antes si estamos en agua dulce. Por lo que nos vamos a “arrugar” antes en la piscina que en la playa. Y además, las rugosidades comienzan a aparecer cuando llevamos en contacto con el agua más de 5 minutos.

¡Esperamos que os haya resultado interesante este pedacito de información!

Descamación en los pies

¿Alguna vez te ha pasado que tus pies comienzar a pelarse por alguna de sus partes como el talón, los dedos…? Pues bien, estás sufriendo una descamación, un problema muy frecuente y que se da sobre todo en ciertas épocas del año como el verano o la primavera.

No es algo grave, pero es aconsejable saber por qué ocurre para evitar problemas mayores. Deben prestar especial atención las personas que sufran de mala circulación o pie diabético porque la descamación podría evolucionar a otro tipo de lesión de mayor importancia.

Las causas que pueden provocar que los pies se pelen son variadas. Por ejemplo la falta de hidratación, especialmente en la época estival debido a las altas temperaturas pues la piel tiende a deshidratarse más, dando lugar a grietas o descamación.

Otro motivo puede ser el uso de calzado inadecuado. Si cambiamos por ejemplo de forma drástica del calzado de invierno al de verano, abierto y sin sujección, dado que el pie va a estar expuesto a más fricción puede llegar a producir una descamación de la piel.

Obviamente las quemaduras solares también van a provocar que los pies se pelen. Por eso es muy importante aplicar crema protectora para el sol antes de exponerse a él.

Otra causa de la descamación pueden ser los hongos en los pies o el pie de atleta, que produce descamación y picores.

Por último, una sudoración excesiva también podría ser causa de una descamación en esta zona de nuestro cuerpo.

Por lo tanto, es importante conocer el origen de que nuestros pies se estén pelando dado que en alguno de los casos puede significar un problema a tratar. Como siempre, el consejo de un especialista sera la mejor respuesta para prevenir problemas más graves a futuro.

Enterrar los pies en la arena, ¿un gesto inocente?

Seguro que en más de una ocasión has realizado el sencillo gesto de enterrar los pies en la arena mientras tomas el sol en tu toalla o en la silla de playa, ¿a que sí?. Da una sensación de frescor muy agradable y con este acto solemos buscar que los pies no se quemen pero, ¿de verdad es recomendable hacer esto?.

Bueno, no es algo que debamos catalogar como prohibido, pero esta práctica tiene sus riesgos para nuestros pies. Empezando por que al enterrarlos en la arena, podríamos sufrir cortes con elementos que puede haber dentro de la arena, ocasionando una posible infección. Cada vez las personas somos más descuidadas e irresponsables y arrojamos todo tipo de objetos en la arena, como cristales rotos de alguna botella, anzuelos o también podemos encontrar otros elementos propios del medio tales como conchas o piedas puntiagudas.

Por otra parte, en la arena de la playa habitan parásitos, bacterias y hongos que pueden provocarnos infecciones. No todos son malos, pero algunos de ellos pueden perjudicar la salud de nuestros pies. Además, muchas veces acudimos a la playa con pequeñas heriditas en la zona, lo cual puede ser una vía de acceso para las bacterias.

Para terminar, no podemos olvidarnos de que la playa es un medio que está lleno de vida. Enterrados en la arena podemos encontrar insectos y pequeños animales, con lo cual al remover nosotros los pies en la arena podemos molestarlos invadiendo su espacio, y su reacción natural será atacarnos mediante una picadura.

Por lo tanto, piénsatelo dos veces antes de enterrar los pies en la arena y si tienes necesidad de refrescarlos, ponte bajo la sombrilla o pasea por la orilla del mar 😉 Sera sin duda una práctica mucho más segura.

El calzado con plataforma, ¿es bueno para tus pies?

Si echamos un vistazo a nuestro alrededor en la calle, o a cualquier revista de moda, veremos que el calzado con plataforma es el último grito entre el sector femenino.

En cualquier tienda que vayamos nos encontraremos con sandalias de plataforma o bien con zapatillas deportivas de plataforma, moda alentada en gran parte por las celebrities e influencers de turno. Pero, ¿están promocionando algo bueno para nuestra salud?.

Los especialistas en podología lo tienen claro, es una moda nada recomendable, no es saludable para nuestros pies. Una altura excesiva de plataforma puede producir alteraciones biomecánicas en los pies y en las piernas, y podemos llegar a sufrir lesiones como esguinces, tendinopatías o trastornos del crecimiento óseo entre otros.

Debemos tener presente que cualquier calzado que nos separa en exceso del suelo va a ser nada recomendable para nuestros pies. Además, cuanto mayor sea la altura de la plataforma vamos a sufrir mayor inestabilidad, padeciendo un mayor riesgo de sufrir caídas y por lo tanto esguinces (en el mejor de los casos). Además, cuanto mayor sea la plataforma, más peso deberemos levantar al caminar, sobrecargando las articulaciones.

Por lo tanto, con el calzado, como siempre venimos aconsejando, no te la juegues. Utiliza calzado de calidad, transpirable con buenos materiales y con un grosor de suela adecuado. ¡Y tus pies sonreirán!

Infecciones en el pie que podemos sufrir en la piscina

Durante en la época estival es más probable que visitemos con asiduidad la piscina, más que en el resto del año. Y ello acarrea también la probabilidad de sufrir ciertas infecciones en los pies.

El calor y la humedad son factores que favorecen que ciertos hongos puedan multiplicarse muy rápido, ocasionando infecciones. Por lo tanto, el agua de las piscinas y su entorno se convierten en un entorno idóneo para contagiarnos de alguna infección.

El contagio se va a producir por contacto directo de nuestra piel con las esporas esparcidas en cualquier superficie. Y estos hongos buscarán la mejor zona de nuestro cuerpo para instalarse como puede ser debajo de la uña o bajo los epitelios.

¿Qué podemos hacer para prevenir contagios en estos entornos? Dos cosas muy simples pero muy efectivas: NO caminar descalzo por las piscinas, duchas y zonas comunes y además bajo ningún concepto compartir las chanclas o material de piscina con otras personas. Además, es importante mantener el pie seco, dedicándonos un tiempo a su secado tras salir de la piscina, con una toalla limpia, insistiendo entre los dedos de los pies.

Tras el maravilloso día de piscina es muy recomendable limpiar las chanclas para desinfectarlas para la próxima jornada de piscina. Recuerda, tus chanclas van a ser el arma más poderosa para evitar cualquier infección en las zonas comunes.

Las patologías más comunes que podríamos sufrir son los hongos en las uñas, que pueden presentarse de diversas formas o también una infección micótica, conocida como pie de atleta y que va a afectar especialmente a la planta del pie y a los espacios entre los dedos. Las verrugas plantares son también otra de las afecciones frecuentes que podríamos padecer.

Ya sabes, usa siempre tus chanclas y presta atención ante cualquier síntoma alarmante para acudir a tu podólogo en caso de duda.

 

 

 

¿Quieres dormir bien en verano? ¡Saca los pies!

Hay muchas formas de dormir, y sea cual sea la tuya lo que está claro es que todos queremos lo mismo: tener un sueño reparador. ¿Y adivinas qué? Prestarle atención a tus pies es muy importante si deseas dormir bien.

Cubrir o no tus pies puede hacer que descanses mejor y que concilies el sueño más rápido. Investigaciones científicas han determinado que que mantener los pies libres de materiales textiles puede ser algo determinante a la hora de dormir bien y mantener una buena salud general. Osea que nada de calcetines, y es preferible sacar los pies de las sábanas o edredón.

¿Y esto por qué? El motivo gira en torno a la temperatura del cuerpo, la cual tiende a descender mientras dormimos. Si tenemos las extremidades inferiores a cubierto, impediremos que el organismo descienda esos grados que necesita para obtener un correcto descanso.

En invierno obviamente puede ser que nos resulte un tanto desagradable sacar los pies fuera del gustoso edredón, pero lo que sí debemos hacer es no utilizar calcetines mientras dormimos y no colocar mantas adicionales en la zona de los pies. Durante el verano es algo perfecto el sacar los pies y dejarlos al aire, nos va a ayudar a conciliar el sueño mejor.

¡Que descanséis! 😉

A la playa sin quemaduras en los pies

Durante estos meses de verano la crema de protección solar es nuestra compañera en las salidas a la playa o a la piscina pero, ¿la aplicamos dándole la misma importancia a todas las partes de nuestro cuerpo? Por desgracia la respuesta es no, y es que resulta que los pies son los grandes olvidados en el momento de aplicar la crema solar.

Pensamos que no se nos van a quemar, que es más importante darnos crema en los brazos, la cara… pero es un error. Los pies son también una zona sensible e igualmente susceptible de ser quemada por el sol.

¿Cuáles son los síntomas que van a indicar que ya estamos padeciendo una quemadura solar en los pies?. Una sensación de quemazón, enrojecimiento de la zona, sentir la piel caliente al tacto, hinchazón y en los casos más graves incluso aparición de ampollas.

Una vez la quemadura ha sucedido ya de poco nos va a servir lamentarnos de no habernos aplicado la protección solar. Pero podemos intentar hacer más llevadera la quemadura, que en esta zona del cuerpo, resulta además bastante molesta por su contacto con el calzado.

Lo primero sera hidratar bien los pies aplicando una crema o after-sun. Lo siguiente, lógicamente, evitar exponer los pies al sol de nuevo durante los siguientes días a la aparición de la quemadura.

Y sobretodo, no dejar que esto vuelva a suceder lo cual lograremos con un gesto tan sencillo como aplicar crema de protección solar también en los pies la próxima vez que vayamos a exponernos al sol. Hay que aplicarla a conciencia, ¡todas las zonas de la piel de los pies pueden quemarse!. Aplica la crema unos 30 minutos antes de la exposición al sol y utiliza una de calidad. Si acudes a la farmacia, te aconsejarán la más conveniente para ti en base al factor de protección que necesites.

¡Esperamos que piséis fuerte este verano en la playa, el río la piscina o donde sea que vayáis pero siempre con protección solar!

Mantén tus pies frescos en verano

Muy lejos quedan ya los días fríos en los que llevábamos botas y chaqueta. Ahora nuestra preocupación es vestir y calzar de forma que podamos realizar nuestra actividad diaria de la forma más fresquita posible sin notar ese molesto sudor en los pies.

Mantener los pies frescos en verano es importante, nos hará sentirnos mucho mejor y para ello podemos tener en cuenta una serie de consejos.

Lo primero de todo, y más lógico, es escoger un calzado de calidad con buenos materiales para el calor. El ante o polipiel aumentarán considerablemente el sudor en nuestros pies. Las chanclas, contra lo que muchos puedan pensar porque son un calzado que nos permite llevar el pie al aire, no son aconsejables para caminar por la débil sujección que ofrecen. Resérvalas sólo para la piscina o la playa, y si quieres llevar tus pies bien ventilados durante tus paseos diarios escoge unas buenas sandalias.

Puedes utilizar plantillas especiales. Existen plantillas diseñadas para mejorar la transpiración del pie, absorbiendo la humedad y además permitiendo controlar la sudoración y el olor de los pies.

Lávalos y sécalos bien. Dedicarle su tiempo al secado de los pies es importante, y un paso que mucha gente suele saltarse, haciéndolo por encima. Después de la ducha, asegurate de que tus pies quedan bien secos.

Si vas a utilizar calcetines, en verano escoge mejor los de algodón y si te gusta utilizar medias, que sean de fibra natural.

No te olvides de la hidratación de tus pies y tampoco de protegerlos del sol. Echarse crema en esta parte del cuerpo es algo que la gente a menudo olvida, ¡ y se queman y sufren igual!.

Esperamos que estos consejos os ayuden a pisar fuerte este verano 😉

El síndrome de las piernas inquietas

¿Sueles sentir habitualmente una necesidad irremediable de mover las piernas y los pies para calmar una sensación de malestar? Puedes estar padeciendo el síndrome de las piernas inquietas.

Acabamos de describirte los síntomas de este trastorno, así que si te sientes identificado con lo que te contamos, probablemente lo estés padeciendo. Suele suceder sobretodo en dos situaciones: por la noche antes de dormir, cuando nos tumbamos ya sea en la cama o en el sofá y nos relajamos tras una dura jornada, o bien después de haber estado mucho tiempo sentado. Ya sea tras un viaje largo en coche o en avión, o tras haber permanecido mucho tiempo sentados en la silla del trabajo.

Es entonces cuando notaremos los espasmos, esa sensación molesta que nos pide mover las piernas.

Aunque también puede haber otros motivos puntuales por los cuales padecer este síndrome como son: la falta de hierro, embarazo, factores genéticos o medicamentos que afectan al funcionamiento de la dopamina.

Sin embargo, no es algo grave. Tan solo con ponernos a caminar o tumbarnos en la cama podremos aliviarnos y dejar de sentir la desagradable sensación. Solo en los casos más graves llegará a provocar que durante la noche nos despertemos, alterando así nuestro sueño y provocando cansancio durante el día.

Las soluciones pasan por mover a menudo las piernas y pies, caminando unos minutos, lo que hará que nos sintamos mejor. O directamente echarnos a dormir. Escuchar música relajante o hacer respiraciones profundas.

Tenemos que tener en cuenta que el tabaco, el café y alcohol van a empeorar esta situación.

El especialista que ayudará a diagnosticar esta afección sera un neurólogo.