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Aprende a elegir bien tu calzado – Consejos profesionales

En más de una ocasión hemos hablado de la importancia de escoger bien nuestro calzado. A este tema le hemos dedicado varios post en nuestro blog. Hoy queremos compartir con vosotros un artículo muy completo publicado en el portal www.enpozuelo.es que detalla los consejos de profesionales de Podología a la hora de escoger un buen calzado.

A continuación os dejamos el contenido de dicho artículo titulado “Aprende a elegir bien tu calzado gracias a estos consejos de los profesionales de Podología”:

La elección de un buen calzado es esencial para el mantenimiento diario de nuestros pies, pilares fundamentales de nuestro movimiento y equilibrio.

Por ello, en esta época de rebajas en la que es tan habitual comprar calzado, los profesionales de Podología de la Comunidad de Madrid han elaborado una lista de consejos para que aprendamos a seleccionar bien nuestro calzado.

En primer lugar, además de considerar la estética de los zapatos, es básico tener en cuenta su calidad y funcionalidad, es decir, debemos prestar atención a ciertas características que nos ayudarán a proteger la salud de nuestros pies.

Lo primero es tener en cuenta que cada persona tiene un pie y una manera de caminar diferente, por ello, no todo el mundo está igual de cómodo con un mismo calzado, y siempre es recomendable tener revisiones puntuales con el profesional de Podología que analizará la biomecánica de nuestros pies y nos recomendará el calzado más apropiado en cada circunstancia. No obstante, en general podemos hablar de las siguientes pautas en cuanto a las características que debería cumplir un calzado para el bienestar de nuestros pies:

  • Ser de la talla correcta y los materiales adecuados

La cuestión más importante en la elección del calzado es cómo este se adapta a nuestro pie. Elegir la talla correcta es básico, de tal modo que la forma y las dimensiones se ajusten correctamente. Para ello, es recomendable ir a comprar los zapatos al final del día, pues es cuando los pies están más hinchados. A la hora de probarlos, es importante hacerlo además en ambos pies, con unos calcetines de grosor medio, materiales naturales y el menor número posible de costuras. Lo mismo con los propios zapatos, debemos buscar que estén fabricados con materiales naturales y que no tengan costuras que puedan molestar o causar roces. Lo ideal es encontrar unos con el tamaño perfecto, ni demasiado justos ni demasiado holgados, pues podrán aportar un grado de inestabilidad en la marcha.

  • Estructura y diseño

Cuando andamos nuestro pie está cumpliendo unas determinadas funciones que es imprescindible que los zapatos respeten y apoyen. Además de adaptarse a la forma del pie, deben hacerlo a nuestros movimientos fisiológicos, sin entorpecerlos, y favoreciendo una marcha estable, sin esfuerzos. Para ello, es fundamental que la estructura del zapato sea funcional: ser lo más ligeros posible; contar con una buena flexibilidad, para lo que se recomienda valorar la elasticidad de la puntera; y tener un correcto apoyo en el talón y la zona metatarsal.

Para disminuir las cargas derivadas del contacto del pie con el suelo, se debe considerar tanto la capacidad de amortiguación del calzado, como las características de rozamiento entre el calzado y la superficie de apoyo, siendo bueno que la puntera se despegue del suelo entre 1-1,5 cm. En el caso de calzados poco flexibles, como plataformas, zuecos, etc. (calzados que deben evitarse en la mayor medida), cuanta más elevación de la puntera respecto al suelo, más se mejorará el comportamiento del calzado y se evitarán tropiezos.

Tanto la amortiguación de los impactos como la estabilidad lateral del paso dependen también directamente de la parte trasera del calzado. En el caso concreto de los tacones, lo ideal es que la parte en contacto con el suelo sea igual de ancha que la parte delantera. Además, se debe evitar que el tacón sea superior a 8 centímetros.

  • Características de la suela y la plantilla

Muchas de las prestaciones del propio zapato dependen de la suela. En primer lugar, es esencial prestar atención al agarre que tendrá con el suelo. Para evitar resbalones, se recomienda que la suela sea antideslizante.

En cuanto a la plantilla, debemos tener en cuenta que será la encargada de proporcionarnos gran parte del confort, tanto térmico como mecánico, determinando las presiones que aparecerán en la planta del pie. En este aspecto, es importante tener en cuenta tanto la geometría como el material con el que está fabricada, siendo preferible que sean blandos, especialmente en la parte delantera. Además, es imprescindible que el calzado tenga un volumen interior apropiado para adaptar unas plantillas podológicas en caso de que fuera necesario.

  • El acabado del calzado

Dependiendo de la época del año y el lugar geográfico donde estemos (por el calor, la humedad, etc.), deberemos tener en cuenta unas u otras consideraciones para asegurar que la temperatura y condiciones dentro del zapato serán las adecuadas. No obstante, este aspecto también depende de ciertas características personales, por lo que lo mejor será pedir consejo al profesional de Podología y asegurarnos de que los materiales con los que está fabricado el forro son adecuados para la situación concreta.

En último lugar, es recomendable prestar atención al acabado del calzado, pues es muy importante que las costuras estén bien rematadas, cuente con refuerzos en la puntera, y tenga un método adecuado de agarre.

Además de todas estas cuestiones, debemos considerar que cada etapa de la vida necesitará de unos cuidados concretos, pues, por ejemplo, niños y ancianos necesitan de atenciones más exhaustas. Por ello, lo ideal será siempre acudir a la consulta de Podología, donde se llevará a cabo un análisis personalizado, y se elaborará una recomendación individualizada para cada caso concreto.

 

 

La metatarsalgia

Quizás has escuchado alguna vez este término pero no tienes claro que es exactamente. Pues bien, la metatarsalgia es ni más ni menos que el dolor que se produce en la zona anterior del pie, concretamente en los metatarsianos, debido a un exceso de carga o presión en la zona.

Puede llegar a ser algo muy doloroso e incluso limitante para las personas que tienen que pasar mucho tiempo de pie o para los deportistas que deban sufrir impacto con el suelo.

Para prevenir la metatarsalgia debemos: usar un calzado adecuado, evitar el sobrepeso ya que puede inflamar los metatarsianos y prestar atención a los juanetes si es que padecemos de ellos pues pueden complicar la situación.

El tratamiento de la metatarsalgia va a variar mucho en función de la persona. En la mayoría de los casos, simplemente cambiando nuestro calzado por uno más cómodo y holgado y controlando el peso el dolor puede ir desapareciendo poco a poco. En otros casos, si el dolor persiste puede ser interesante realizar un estudio biomecánico personalizado o el uso de plantillas.

¿Los tacones sacrifican nuestra salud?

Los tacones siguen siendo un complemento que designa elegancia, adaptándose año tras año a las modas. Son amados por muchas mujeres, algunas los llevan en fiestas u ocasiones especiales, otras son asiduas a ellos. El hecho de que aumenten la altura y estilizen las piernas a la par que otorgen glamour al look son los principales motivos que llevan a un gran porcentaje de mujeres a tener varios zapatos de tacón en su armario. Pero…¿de verdad que para presumir hay que sufrir?

Lo cierto es que debemos andarnos con mucho ojo con el uso de tacones pues utilizarlos de forma muy continuada puede llegar a provocar ciertas lesiones.

Van a generar una sobrecarga en la zona metatarsal directamente proporcional a la altura del tacón que utilicemos. Además algo muy habitual en las portadoras de tacones es la aparición de juanetes y dedos en garra. Normalmente esto suele estar favorecido por la terminación más estrecha de los zapatos.

También van a generarnos una mayor carga en la rodilla y a aumentar la lordosis lumbar. Callos y durezas prácticamente van a estar asegurados debido al roce continuo y si llevamos tacones también vamos a tener más probabilidades de sufrir un esguince debido a que favorecen una marcha más inestable.

Obviamente, no hay que alarmarse sin motivo. Este tipo de lesiones podemos sufrirlas si somos realmente personas asiduas a los tacones. Lo ideal sería reservarlos para ocasiones especiales o sólo los fines de semana y durante los demás días portar zapatos cómodos. En el caso de que salgamos una noche con tacones y al día siguiente padezcamos de dolor en la zona metatarsal (lo que sera altamente probable) debemos descongestionar los pies poniéndolos en agua fría, si es posible añadiéndole unas sales, y después regalarnos un buen masaje con nuestras manos aplicando crema hidratante.

No debemos olvidar tampoco que la altura del tacón va a influir en el daño que nos puede causar. El tacón debe ser como máximo de 4-5 cm y debemos huir de los tacones de aguja. Si nos vemos obligadas a llevar tacones a diario por ejemplo por motivos de trabajo, unas plantillas personalizadas seran de gran ayuda.

Resumiendo, la saluda de nuestros pies es muy importante como hemos repetido en anteriores artículos y no deberíamos sacrificarla por meros motivos de estética. Todo en su justa medida está bien, así que lo único que debemos hacer es no abusar de los tacones.

 

 

La mala pisada como origen del dolor

No es raro que una persona acuda a la consulta quejándose de un dolor en la espalda, la cadera, las rodillas o el tobillo desconociendo que el mismo puede estar ocasionándose por una mala pisada sin que necesariamente suframos dolor de pies.

Es muy importante estar atentos a los síntomas que pueden indicarnos una mala pisada. El origen de muchas de las molestias en las partes del cuerpo anteriormente mencionadas suelen tener su origen en los pies, que empiezan a doler. Saber detectarlo a tiempo va a ser clave para corregir el problema y disfrutar de una pisada saludable.

En muchos de los casos el dolor de pies aparece cuando no estamos habituados a realizar una determinada actividad física y nuestro cuerpo reacciona en forma de dolor, lesión o sobrecarga. Pero cuidado porque en otros muchos casos puede haber molestias no sólo en los pies sino en otras partes del cuerpo como mencionábamos al principio, y que no van a tener una causa tan evidente.

¿Por qué noto dolor en las rodillas al caminar? ¿Por qué de repente me duele la espalda?… hay altas probabilidades de que el origen sea una mala pisada. Los dolores asociados a la consecución de impactos con un mal gesto al caminar terminan provocando que los tejidos se inflamen y duelan. Síntomas típicos que pueden indicar la existencia de una mala pisada pueden ser: fascitis plantar, tendinitis en el pie, dolor de rodillas, espalda o cadera, juanetes, espolón calcáneo…

Pisar mal puede terminar provocándonos lesiones que necesiten de algún tratamiento como puede ser el uso de plantillas personalizadas. Pero el primer paso, sera siempre acudir al podólogo para que realize un diagnóstico correcto del problema y poder así ayudarnos a solucionarlo.

 

¿Es malo pintarse las uñas de los pies?

Un gesto muy común y extendido entre las mujeres (y en apariencia inofensivo) es pintarse las uñas tanto de las manos como de los pies, estas últimas sobretodo durante el verano.

Pero, ¿realmente es bueno pintarlas? Generalizando podemos afirmar que como todo, cualquier abuso es malo y por lo tanto pintar con demasiada asiduidad las uñas de los pies no nos va a traer nada bueno. Pero hacerlo muy de vez en cuando, podríamos pasarlo por alto.

La realidad es que una de las claves es utilizar un esmalte de calidad. Y eso es algo en lo que muchas mujeres pecan, ya sea por ahorrar unos euros o por costumbre. Es importante invertir en un pintauñas bueno y a poder ser libre de tóxicos. Hoy en día con el auge que vivimos de la cosmética natural no es difícil encontrar este tipo de esmaltes tanto en tiendas físicas que promueven ese estilo de vida saludable como en tiendas online ecológicas.

No deberíamos pintarnos las uñas de los pies constantemente pues llevarlas al aire, “visibles” nos hará observar de vez en cuando si presentan alguna anomalía, cambio de color…que pueda alarmarnos de que algo sucede en nuestras uñas y de ese modo podamos poner remedio a tiempo a un problema de salud.

Si las pintamos con frecuencia las uñas se debilitan y se vuelven más frágiles con lo que se pueden romper con más facilidad. Además el uso continuo de esmaltes puede provocar manchas en las mismas. Sobra decir que si padecemos de problemas de hongos en las uñas de los pies está prohibidísimo pintarlas hasta que el problema se haya solventado y las uñas vuelvan a estar sanas pues de lo contrario agravaríamos el problema. Además, aunque no tengamos hongos si utilizamos continuamente pintauñas podemos llegar a provocar su aparición en nuestras uñas pues bajo la capa del esmalte se genera una humedad que no deja que las uñas transpiren bien. Esto pueve provocar hongos u otras infecciones.

Por lo tanto, mucho cuidado con el abuso de los pintauñas y como siempre, utilizarlos con medida y con cabeza escogiendo siempre esmaltes de cierta calidad.

 

 

Relación entre fibromialgia y los pies

Existen estudios que apuntan que las mujeres que sufren fibriomialgia padecen problemas en los pies. Esta asociación entre ambos factores se dio casi en el 100% de las personas analizadas en esos estudios.

Los principales síntomas de la fibriomialgia son el dolor crónico y la presencia de puntos sensibles con dolor, aunque ceñirnos sólo a esos síntomas es quedarse corto pues afecta a las mujeres de forma física y emocional. La fibriomialgia en efecto provoca dolor pero hay otras partes del cuerpo que pueden verse afectadas por ella como nuestros protagonistas habituales, los pies.

Hay una serie de dolencias habituales que se dan en las pacientes de fibriomialgia que son:

  • Una disminución de la capacidad biomecánica de los pies.
  • Falta de estabilidad, pérdida de equilibrio.
  • Cambios en los pies que pueden llegar a ocasionar dificultad para calzarse.
  • Dolor generalizado en los pies. Dolor centralizado en la parte superior del pie o tobillo.
  • Espolón calcáneo.
  • Deformidades en los dedos de los pies.
  • Juanetes.
  • Dolor en la planta del pie.

Pero la relación entre la fibriomialgia y los pies no se queda en estos problemas, pues a causa de estos otras partes del cuerpo pueden verse afectadas como las rodillas, la cadera o la espalda. Es obvio que la calidad de vida de las personas que padecen fibriomialgia se ve bastante deteriorada.

Para tratar esta enfermedad no sólo se puede recurrir a los analgésicos. Un tratamiento bastante efectivo si la persona padece de problemas en los pies como los mencionados puede ser la utilización de plantillas personalizadas. Para ello el podólogo examinará la pisada del paciente y le recomendará las mejores plantillas y/o tratamientos adicionales para paliar su dolor.

 

Los calcetines de navidad

Aprovechamos la época en la que nos encontramos para, en primer lugar desearos una feliz navidad y una estupensa entrada en el nuevo año y por otra parte para tratar un tema un poco más trivial y hablar hoy de una de las tradiciones que podemos relacionar con nuestros pies: la de colocar calcetines navideños en la chimenea.

La tradición consiste en colocar los calcetines de navidad en la chimenea o en su ausencia, hay personas que los colocan en otras partes de la casa. El objetivo de esta tradición está clara, que Papá Noel coloque los regalos en el interior de estos calcetines. ¿Pero de dónde surje esta tradición?

La leyenda cuenta que un hombre perdió a su mujer y cayó en una gran tristeza…tras este desafortunado hecho, repartió toda su fortuna. Él y sus hijas vivían felizmente en la pobreza hasta que ellas se enamoraron y llegó el momento de casarse, pero ninguna de las hijas y sus tres pretendientes tenían dinero suficiente como para celebrar dichos compromisos.

El suceso llegó a oídos de Papá Noel, y la noche de Navidad dejó caer por la chimenea de la casa de las muchachas tres monedas de oro que cayeron hasta entrar en unos calcetines que se estaban secando frente al fuego.

Al día siguiente cuando las chicas se levantaron, encontraron la grata sorpresa y descubrieron que con esa moneda de oro podrían llevar a cabo sus respectivos compromisos.

Desde entonces en la cultura anglosajona se adoptó la costumbre de colocar calcetines en la chimenea, una tradición que se ha extendido también a otros países de diferente cultura como las regiones latinas.

Hoy en día ya no son tantos los hogares en los que quedan chimeneas pero la bonita tradición se ha reinventado dando lugar a que se sigan colocando igualmente en otras zonas de la casa.

¡Os deseamos unas felices fiestas!

Decálogo para cuidar nuestros pies en la época invernal según el colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid

Hoy os vamos a dejar aquí abajo el contenido de una noticia publicada en www.noticanarias.com en la que se expone el decálogo publicado por el Colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid para cuidar nuestros pies en esta época invernal y que consideramos puede resultaros de interés.

La noticia podéis encontrarla en su lugar original de publicación aquí: https://www.noticanarias.com/decalogo-para-cuidar-nuestros-pies-en-la-epoca-invernal-segun-colegio-oficial-de-podologia-de-la-comunidad-de-madrid/:

El Colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid quiere recordarnos como las bajas temperaturas pueden afectar de forma directa a la salud de los pies. Para evitar problemas que podrían llegar a afectar a otras partes del cuerpo, COPOMA ha elaborado un decálogo.

Una de las partes de nuestro cuerpo que más se ve afectada por la bajada extrema de temperaturas son nuestros pies. Por ello, con la llegada del frío intenso y las lluvias aumenta la importancia de su cuidado y la necesidad de saber escoger correctamente el calzado que debemos utilizar.

Para evitar problemas que podrían llegar a afectar a otras partes del cuerpo, El Colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid (COPOMA) ha elaborado un decálogo de recomendaciones y consejos para cuidar nuestros pies en la época de frio intenso.

Cinco consejos que debemos tener en cuenta:

  • Elegir un buen calzado es lo más importante. Lo ideal es que sea de materiales naturales, transpirable, impermeable y con la suela antideslizante. Además, debe ser de la talla correcta, es decir, que no nos apriete para que no dificulte la circulación, pero que tampoco nos quede grande para que no fuerce la postura o la dinámica muscular.
  • Acompañar a un buen calzado con calcetines de fibras naturales, para propiciar la correcta transpiración y evitar que los pies suden excesivamente, lo que podría causarnos ciertas anomalías en la piel.
  • Mantener los cuidados de higiene diaria y prestar especial atención a la limpieza entre los dedos y su secado también es esencial. Además, debemos hidratarlos después.
  • Incrementar el consumo de ciertos alimentos y consumir agua. Una correcta hidratación ayudará a nuestra circulación y evitará que nuestros pies se enfríen. El consumo de ciertos productos que contengan vitamina C, E y K, y especias como la cayena, la cúrcuma, la canela o la pimienta, también serán beneficiosos para nosotros en esta época del año.
  • Visitar la consulta del profesional de la Podología. Es recomendable acudir una vez cada seis meses para que nos realicen una revisión general, completa y personalizada y siempre que exista algún tipo de problemática previa. Por ello, el inicio del invierno, tras el verano y el otoño, es un buen momento para acudir. Los profesionales nos harán un diagnóstico completo del estado de nuestros pies y nos aconsejarán de forma personalizada.

Cinco cosas que debemos evitar:

  • Usar calzado que no sea impermeable o cuya suela no sea antideslizante. Estas dos cuestiones son las que más debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar nuestro calzado diario en estas fechas del año, pues conllevan ciertos peligros, como pillarnos un buen resfriado o sufrir un resbalón. Además, en el caso de usar zapatos con algo de tacón, debemos evitar que superen los 7 centímetros, e intentar que sean lo más anchos posible.
  • Cambiar bruscamente de temperatura: Aunque lleguemos de la calle con los pies muy fríos, no debemos acercarlos a fuertes fuentes de calor directo antes de que se hayan regulado por sí mismos, pues intensifica la posibilidad de aparición de sabañones y otras anomalías de la piel.
  • Estar mucho tiempo con los pies inmovilizados: pues puede afectar de diversas formas negativas a nuestro cuerpo. En el caso de que sea inevitable, debemos intentar activar nuestra circulación masajeándolos periódicamente.
  • Consumir ciertos productos: Existen productos cuyo consumo nos afecta negativamente. Por ejemplo, el alcohol contribuye a la deshidratación de nuestra epidermis, el tabaco dificulta nuestra circulación, la cafeína comprime nuestros vasos sanguíneos, o el marisco aumenta nuestro ácido úrico. Todas estas cuestiones afectan directa y negativamente a nuestros pies, por lo que, lo principal es evitar los excesos.
  • Ejercer malas prácticas deportivas: Hay que prestar especial atención a la forma de realizar los ejercicios que practicamos, pues el frío puede aumentar la facilidad de lesionarse o sufrir ciertas alteraciones biomecánicas.

No proteger correctamente nuestros pues puede provocar daños a nivel de salud general en todas las personas,  pero más especialmente en ciertos colectivos de la población, como personas mayores, niños, practicantes de deporte o diabéticos. Por ello, dichos colectivos deberán extremar las precauciones por ser los más vulnerables a posibles problemas en la salud de los pies y otras partes del cuerpo.

La osteoporosis y tu forma de pisar

Quizás no lo sabías, pero la osteoporosis está bastante relacionada con los pies, pues es en esta parte de nuestro cuerpo donde se pueden detectar los primeros síntomas.

La osteoporosis es una enfermedad progresiva ósea que provoca que los huesos se debiliten y por lo tanto son más susceptibles a a fracturarse fácilmente. Sin embargo durante las primeras fases de esta enfermedad, no existen síntomas, motivo por el que también se la conoce como “la enfermedad silenciosa”.

¿Pero cómo está relacionada la osteoporosis con los pies? Pues muchas de las lesiones pueden tener su origen en una mala pisada. Cuando caminamos mal a causa de un dolor, la biomecánica de los pies necesita corrección. Es recomendable realizar un estudio de la pisada e incluso la utilización de plantillas personalizadas, un tratamiento que puede garantizar la corrección biomecánica alterada por la osteoporosis.

Las plantillas te van a ayudar a amortiguar la pisada al caminar, corregir la postura y mejorar el equilibrio.

Los pies en el embarazo

El embarazo es una de las etapas que más cambios va a producir en la mujer y los pies no se libran de ello.

Una de las teorías más extendidas es que los pies crecen durante el embarazo pero ¿es esto cierto?. Pues bien, sí que lo es pero tampoco hay que alarmarse y además no sucede en el 100% de los casos y tampoco de la misma manera en todas las mujeres.

Durante los últimos meses del embarazo es muy habitual que la mujer sufra retención de líquidos provocando por lo tanto la inflamación de sus pies, que se vuelven más voluminosos y anchos. Sin embargo normalmente al poco de tiempo de dar a luz los pies van reduciendo su inflamación y recuperando su estado normal. Aunque esto no sucede siempre y hay mujeres que notan que sus pies no recuperan jamás su estado original e incluso tienen un pie de un tamaño superior al que tenían previamente al embarazo. Y es que no se trata de una simple hinchazón del pie sino de un crecimiento real, que puede llegar a suponer entre 2 y 10 mm traduciéndose a media talla más o incluso una completa.

Además de este cambio importante, la mujer embarazada también es habitual que sufra de dolores musculares en piernas, caderas o espalda e incluso juanetes u otras dolencias. Por lo tanto una visita al podólogo puede ser interesante para intentar paliar estas molestias e incluso seguir el consejo del especialista para utilizar unas plantillas terapéuticas.