El calzado de los niños: ¿velcro o cordones?

El calzado de los niños: ¿velcro o cordones?

Suele ser más habitual el uso del velcro en los zapatos infantiles pero, ¿realmente es la opción más adecuada?

Por supuesto desde los 0 a 18 meses lo más adecuado es que el niño camine descalzo, para favorecer de este modo su desarrollo sensorial y cognitivo. A partir de esa edad, vamos a ver las ventajas de cada uno de los dos sistemas de cierre.

Respecto al velcro, su éxito se debe principalmente a que es muy práctico y cómodo para los niños. De este modo ellos mismos pueden abrocharse y desabrocharse sus zapatos mediante este sencillo sistema de “quita-pon”. Sin embargo también entraña sus problemas pues el niño puede desprenderse de sus zapatos fácilmente sin que nos demos cuenta.

Unos zapatos de velcro pueden ser el mejor método de enseñanza para los pequeños de uno a tres años, para enseñarles cómo ponerse y quitarse los zapatos y de esa forma que vayan sintiéndose independientes.

También se evitarán caídas y tropezones al no haber posibilidad de que por un descuido vaya colgando algún cordón.

Los cordones también tienen sus ventajas, pero están más indicados para cuando los niños ya tienen a partir de 4 o 5 años. Debemos ir enseñándoles a usarlos poco a poco.

Los cordones van a sujetar mucho mejor el pie y resistirán más a movimientos bruscos, algo importante dado que a estas edades comienzan a jugar y correr más.

Además, la variedad de calzado entre la que escoger a partir de los 5 años va a ser en su gran mayoría de cordones, por lo que forzosamente se van a ver obligados a aprender a usarlos.

A la hora de practicar deporte los cordones ofrecen una mejor sujección y protección al pie.

Como se puede apreciar, ambos sistemas de cierre son adecuados para los niños pero su uso debería ser por norma general del siguiente modo: para las edades más tempranas el velcro y ya a partir de los 4 o 5 años ir adaptándolos poco a poco al uso de los cordones.

El sol también quema tus pies

Cuando vamos a la playa o a pasar un día a la piscina nos damos crema solar en el cuerpo (y si no lo haces deberías). Pero mucha gente se olvida de echar crema a sus pies cuando realmente no son una parte de nuestro cuerpo libre de quemarse.

Seguro que alguna vez te has quemado el empeine. Pues bien, deberías tener la costumbre de aplicar crema solar también en tus pies porque el sol les afecta igual que al resto de partes de tu cuerpo.

Los pies no están acostumbrados al sol como otras partes dado que se pasan la mayor parte del año a cubierto, escondidos en nuestros zapatos. Por lo tanto no están preparados, y si les sometemos a una jornada intensa de sol en la playa lo más probable es que acabemos con quemaduras.

¿Cómo protegerlos? Muy fácil, aplica una crema con protección solar alta, lo recomendable es de factor 50. Aplícala 30 minutos antes de exponer tus pies al sol y si lo necesitas a la hora de seleccionar la crema, consulta con un experto. Una farmacia puede ser el lugar ideal para escoger tu crema de sol.

Este verano mantén a tus pies libres de quemaduras y sanos ¡cuídalos!

Tus pies se van de vacaciones

Probablemente dentro de poco comiences las ansiadas vacaciones si es que no estás disfrutándolas ya. ¿Playa, montaña, ciudad, un lejano destino exótico? Sea cual sea tu elección para desconectar tus pies seran los que te lleven a tu destino vacacional y necesitas mantenerlos sanos.

Hay varias cosas que puedes hacer para cuidar tus pies de vacaciones. Lo primero, ¿qué calzado meto en la maleta? deberás escoger uno que sea cómodo y evitar en la medida de lo posible estrenar calzado pues tus pies no están acostumbrados a él y probablemente termines con rozaduras. Especialmente si has escogido un destino en el que vas a tener que caminar mucho para visitar museos, monumentos, etc deberás escoger un calzado cómodo.

Antes de partir de viaje es también recomendable que lleves tus uñas preparadas. Córtalas y límalas bien en forma recta para evitar que la uña se encarne.

No olvides meter en la maleta tiritas y apósitos, por si sufres alguna rozadura o ampolla además de una buena crema hidratante. Si utilizas plantillas no te olvides de ellas y tampoco de meter unos buenos calcetines.

Si vas a pasar muchas horas sentado por ejemplo en el avión, tus piernas y pies van a tender a hincharse y si tienes mala circulación el problema va a empeorar. Evita cruzar las piernas, camina por el pasillo del avión cada cierto tiempo o si vas en autobús realiza ejercicios con tus pies, bebe mucha agua y lleva ropa holgada para el viaje. Unas medias de compresión también pueden ayudarte mucho.

¡Esperamos que disfrutes mucho de las vacaciones y cargues las pilas!

Las hiperqueratosis

Probablemente si hablamos de hiperqueratosis no sepas a qué nos estamos refiriendo pero si te decimos “durezas en los pies” ¿a que ya te suena? Es más, incluso puede que ahora mismo padezcas este problemilla.

Y es que las durezas en los pies, o hiperqueratosis son algo bastante frecuente. Técnicamente se trata de un engrosamiento de la capa más superficial de la piel a causa de un aumento de células muertas y descamadas, causadas por la presión o el roce continuado producido por un calzado inadecuado o una mala pisada.

Te puede aparecer una placa de dureza más superficial o crecer hacia dentro, en cuyo caso lo denominamos heloma.

¿Cuáles son los factores que ocasionan estas durezas o hiperqueratosis’ Pues bien, utilizar un calzado inadecuado, una deformidad en el pie, tener la piel seca y deshidratada y no hacer nada para paliarlo, la acumulación de células en los canales de las uñas o debajo de ellas o simplemente un apoyo incorrecto de los pies pueden originarlas.

Muy bien, te estarás preguntando ¿y cómo las trato? Pues obviamente lo primero es acudir al podólogo. No intentes tratar o cortarte las durezas tú mismo porque probablemente empeorarás el problema incluso pudiéndote causar una infección. Es recomendable hacerse revisiones y quiropodias regulares en clínicas podológicas especializadas. No estaría de más hacerse un estudio biomecánico de la pisada para conocer los puntos de mayor presión al caminar. Por supuesto deberías utilizar un calzado cómodo, hidratarte bien los pies y si es necesario utilizar unas plantillas personalizadas.

Ya sabes, ante cualquier duda ponte en manos de un especialista pero no intentes atajar el problema por ti mismo o podrías causarte un daño mayor.

Consejos para tener todo el año unos pies sanos

Es cierto que ahora con la llegada del verano nos preocupamos más por nuestro aspecto en general y sobretodo por lucir unos pies bonitos con nuestro calzado de verano. Pero no deberíamos preocuparnos de nuestros pies solo cuando toca destaparlos, sino todo el año. Porque además no es solo una cuestión de belleza sino también de salud.

Hoy os queremos dar unos sencillísimos consejos a seguir durante los 365 días del año para tener unos pies bonitos y lo más importante, sanos.

Lo primero y fundamental es tener una buena higiene. Lava tus pies a diario, sécalos bien sobretodo entre los dedos para evitar infecciones causadas por hongos. Hidrátalos con cremas específicas para evitar grietas o durezas. Corta las uñas de tus pies en forma recta y cuidado con los pintauñas, ¡no abuses de ellos!.

Otro factor fundamental, el calzado. Escoge uno que sea confortable, sin demasiado tacón pero tampoco plano y huye de las puntas estrechas, que a la larga pueden ocasionarte juanetes. También son importantes los calcetines que uses. Utiliza unos de materiales naturales como el algodón para que tus pies transpiren y no suden. Además, si practicas deporte escoge unas zapatillas adecuadas.

Otro consejo: ¡muévete!. Practica deporte o camina al menos media hora al día. Esto ayudará a nuestra salud en general. Realiza estiramientos en tu lugar de trabajo para favorecer la circulación.

Por último, vigila tu pisada. Si tienes una mala pisada esto podrá provocarte problemas de rodilla, espalda, tobillo… haciendo una visita anual al podólogo podrás controlar cómo pisas, ayudando a prevenir futuras dolencias.

¡Esperamos que estos consejos te ayuden a mantener tus pies sanos durante todo el año!

Beneficios de la playa para nuestros pies

¿Tú también lo sientes? ¡El verano ya está aquí! Con sus días más largos, sus rayos de sol y… ¡las ansiadas vacaciones!

Para muchos de vosotros el destino vacacional sera la playa. Y a lo mejor no sabes todo lo que ésta puede hacer por tu salud y por tus pies.

Empezando por el simple y habitual gesto de dar un paseo por la orilla de la playa. Y es que caminar descalzo por ella va a mejorar mucho la circulación de la sangre. Es un ejercicio ideal sobre todo para las personas que padecen de varices. La arena va a producir un masaje en la planta de los pies activando la circulación venosa y linfática. El hecho de que las olas rompan en nuestras piernas, con el agua fresquita, también va a favorecernos mucho a la circulación e incluso va a tonificar el músculo.

Además, la arena es un estupendo exfoliante natural. Caminar descalzo por la orilla nos va a ayudar a eliminar durezas y callos.

El sol es muy beneficioso para nuestros huesos pero algo que se te puede pasar por alto al disfrutar de un día de playa es aplicar protección solar en tus pies. Sí, el sol les afecta igual que a otras partes de tu cuerpo y también se pueden quemar. Si no aplicas crema protectora puedes acabar con quemaduras en la zona del empeine fácilmente.

Si tenemos alguna heridita, el agua del mar nos va a ayudar mucho pues actúa como cicatrizante.

Como veis, el mar es enormemente beneficioso para nuestra salud. Disfrutad mucho de la playa y de vuestras vacaciones, siempre protegiéndoos del sol y con un botellín de agua a mano para hidrataros.

Dolor en la planta del pie

Es una de las patologías más comunes que se encuentran en las consultas de podología: el dolor en la planta del pie. Y si lo pensamos bien, es lógico: el uso de calzado inadecuado, el abuso de zapatos de tacón, trabajos que requieren que pasemos muchas horas de pie, una mala técnica al correr en deportistas… Son muchos los factores que pueden provocarnos esta dolencia, más conocida como fascitis plantar.

Lo primero, identidiquemos el origen del problema. Varias pueden ser las causas que lo provoquen. Practicar deporte con mucha intensidad, permanecer de pie en la misma posición durante muchas horas al día, usar un calzado inadecuado, usar un calzado deportivo que no amortigüe bien, mala pisada…

En cualquier caso lo fundamental sera acudir al podólogo, que sera quien pueda determinar el origen del problema e indicarnos el tratamiento más adecuado. De todos modos, hay 3 pasos básicos que podemos seguir para mejorar nuestro problema.

El primero sera realizar estiramientos. Esto consiste en estirar la zona que va desde la planta del pie hasta los gemelos. Así favoreceremos que que los músculos que forman nuestras estructuras se destensen y evitemos dolor en la planta del pie.

Lo segundo, fortalecer las estructuras de nuestros pies mediante ejercicios. Así favoreceremos la movilidad de los metatarsianos y hacemos que toda la estructura muscular y articular de los pies esté más fuerte frente a posibles lesiones.

Por último, debemos liberar la fascia plantar. Esta es un tejido blando que comprende desde la zona de los dedos del pie hasta el talón. Cuando esta banda de tejido sufre una sobrecarga o se tensa en exceso, aparece la fascitis plantar. Para liberarla, son recomendables masajes o ejercicios que tu podólogo te realice en clínica.

Adicionalmente unas plantillas también pueden resultar de gran ayuda pero eso deberá valorarlo el podólogo para poder recomendarte las más adecuadas para tu problema.

Los sabañones

Seguro que lo has oído por lo menos una vez en tu vida, alguien a quien le salen sabañones. ¿Pero qué son exactamente?

Los sabañones, también llamados eritema pernio, consisten en una inflamación bajo la piel que viene acompañada de manchas rojas, dolor, inflamación y ampollas. Se producen por el efecto repetido o prolongado del frío de la humedad y por cambios bruscos de temperatura.

Se producen por lo tanto por una exposición prolongada al frío, puesto una temperatura baja hace que empeore la circulación de la sangre que llega a los dedos de los pies. Si al sentir frío acercamos los pies a una fuente de calor, esto también va a provocar que surjan sabañones debido a una expansión precipitada de los vasos sanguíneos.

Para prevenir los sabañones se deberá utilizar un buen calzado al igual que unos buenos calcetines de fibras naturales. También debemos evitar los contrastes fuertes de temperatura en el pie, por ejemplo llegar a casa de la calle con frío y acercar los pies a una fuente de calor.

Son unas recomendaciones sencillas pero eficaces. En caso de sufrir sabañones, normalmente de una a tres semanas desaparecen. En caso contrario, o si sufres de un fuerte dolor o finalizando el invierno no remiten, lo mejor sera acudir a un especialista para que descarte cualquier otra afección más grave.

Afecciones frecuentes en los pies durante el embarazo

Durante los meses que dura el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre diferentes transformaciones que afectan a todo el aparato locomotor. Los pies forman parte de él y se tienen que adaptar a los cambios.

Hay varias afecciones que suelen ser bastante comunes en todo embarazo. Una de ellas, el dolor plantar. Los cambios de peso y del centro de gravedad suelen ser la causa de dolor en la planta del pie. La embarazada se ve forzada a cambiar su forma de caminar, generando molestias. Es importante tratar este problema porque sino puede convertirse en algo crónico.

La hinchazón en los pies también es otro problema muy común en las embarazadas, ocasionada por el aumento de retención de líquidos. En épocas de calor además este problema aumentará. Sin embargo, tras el parto poco a poco los pies y tobillos irán deshinchándose y volviendo a la normalidad. Es recomendable aprovechar cuando la persona esté tumbada a poner los pies en alto, snecillamente colocando unos cojines debajo para mantener los pies elevados.

Muy ligado al punto anterior esta el problema de sufrir de uñas encarnadas. Es una consecuencia de la hinchazón, que provoca una inflamación del pie y puede provocar que la uña se encarne. En este caso sería necesario acudir al podólogo para que el problema no vaya a más y se agrave.

Los desequilibrios hormonales del embarazo también pueden provocar un exceso de sudoración en los pies. La mala circulación y la retención de líquidos están detrás de este problema también.

Por último, también es normal tener la piel más seca de lo habitual, lo que va a provocar que la embarazada tenga los talones agrietados. Se deberá hidratar muy bien la zona y en caso de padecer grietas severas, acudir al podólogo.

¿Es bueno pintarse las uñas de los pies?

Ahora que llega el buen tiempo y estamos a punto de sacar las sandalias del armario, empezamos a preocuparnos más por lucir unos pies bonitos. Y esto para muchas mujeres supone pintarse las uñas de los pies.

Es un gesto muy habitual, sobre todo en verano pero… ¿es bueno aplicar esmalte de uñas? Lo cierto es que como en la mayoría de las cosas, el abuso no es bueno.

No sucede nada si pintamos ocasionalmente las uñas de nuestros pies, pero hacerlo constantemente sin descanso alguno no es aconsejable.

¿Por qué? Pues resulta que cuando pintamos las uñas estamos cubriendo su superficie con un producto químico que puede dificultar la creación natural de queratina. Si repetimos este gesto con mucha frecuencia, evitamos que puedan “respirar”. Esto podría acarrearnos ciertos problemas.

Por ejemplo, nos podría ocasionar fragilidad en las uñas, lo cual conlleva que se vueltan quebradizas y se rompan. También se provocará la pérdida de flexibilidad de las mismas, ocasionando grietas y rotuas. Por supuesto es muy probable que también nos aparezcan manchas o decoloración, incluso malformaciones. Y lo peor de todo, pueden llegar a aparecernos hongos en las uñas dado que bajo la capa de esmalte se genera cierta humedad y el pintauñas no deja que las uñas transpiren bien.

Esto no significa que no puedas pintarte las uñas nunca. Como todo en la vida los excesos no son buenos, pero no te prives de darle color a tus uñas de vez en cuando. Y claro, siempre vigila que no se produzcan alteraciones de color o cualquier otro síntoma que pueda alarmarte.

Nuestro consejo es que compres esmaltes buenos, incluso si puede ser en tiendas ecológicas, fijándote en su composición y evitando sustancias tóxicas como el formaldehído o el tolueno. Y lo más importante, dejar descansar tus uñas entre una aplicación y otra.

¡A lucir los pies sea dicho!