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Consejos para evitar molestias al estrenar calzado

Consejos para evitar molestias al estrenar calzado

Estrenar calzado habitualmente suele suponer sentir molestias durante los primeros usos, que nos pueden ocasionar ampollas o rozaduras. El momento en el que nos probamos los zapatos en la tienda no nos garantiza que nos vayan a resultar cómodos desde el primer minuto.

Pero hay una serie de consejos que podemos seguir para intentar estrenar nuestros nuevos zapatos sin dolor.

Lo primero de todo, es escoger el momento idóneo del día para probarnos un calzado nuevo. Lo ideal sería hacerlo por la tarde, a última hora pues nuestros pies están más hinchadosy dilatados. Esto hará que evitemos comprarnos un par de zapatos que luego nos quedarán demasiado ajustados. También será importante prestar atención al calcetín que usemos pues aunque parezca una tontería, el llevar uno más o menos gordo nos puede librar de más de una rozadura.

No hace falta decir que debemos comprarnos una talla de zapatos adecuada, ni que nos quede grande ni pequeña. En el caso de ser calzado deportivo, siempre deberemos optar por unas zapatillas que nos queden un pelín holgadas. También deberemos comprar calzado fabricado con materiales de calidad, no debemos escatimar en el dinero que vamos a invertir en nuestro calzado pues es muy importante invertir en unos zapatos de calidad, nos ahorrarán problemas futuros en nuestros pies.

También es muy buena idea que una vez que hemos comprado nuestros zapatos nuevos, nos los pongamos durante unos días para andar por casa para ir así haciéndolos a nuestro pie. Y nunca se te ocurra estrenar unas zapatillas para una competición o una actividad intensa como por ejemplo recorrer el camino de Santiago. Deberemos utilizarlas durante un tiempo previamente a realizar esa importante actividad para prevenir lesiones y rozaduras en nuestros pies.

¡Esperamos que con estos consejitos estrenes con éxito esos zapatos tan bonitos que te acabas de comprar!


¿Tienes los pies fríos siempre?

«Pies fríos, corazón caliente» afirma el dicho. ¿Eres de esas personas que suele tener los pies fríos siempre? ¿Deberías preocuparte por ello?

Los pies son las extremidades más lejanas al corazón por lo que a la sangre le cuesta más llegar hasta ellos y por eso su temperatura es más baja en comparación a otras partes de nuestro cuerpo. En invierno por tanto es normal tener los pies más fríos pero ¿es normal que sigan así durante los meses más calidos? Debemos cuestionárnoslo pues en este caso nuestros pies fríos podrían indicar alguna patología que hasta el momento habíamos pasado por alto como pueden ser problemas de circulación, falta de hierro, hipotiroidismo, enfermedades arteriales…

Tener los pies fríos es más común en mujeres pero so no quiere decir que a los hombres no les suceda también. Si normalmente sientes tus pies fríos lo mejor sera acudir a un especialista para que determine si puedes padecer alguna de las patologías citadas anteriormente.

De todos modos, en muchos casos los pies fríos no significan ninguna enfermedad y en este caso, tras ser descartada esa posibilidad por el médico, hay una serie de recomendaciones a seguir:

  • No utilizar ropa demasiado ajustada. Esto va a dificultar la circulación normal de la sangre.
  • Escoger calcetines de algodón o materiales transpirables.
  • No utilizar tacones muy altos.
  • Evitar cruzar las piernas.
  • Realizar ejercicio físico habitualmente para favorecer la oxigenación y la circulación sanguínea.
  • Evitar fumar.
  • Beber mucha agua y llevar una alimentación sana y equilibrada.

 

Dale a tus pies la importancia que merecen y ¡cuídalos! Anímate a visitar a tu podólogo para cuidar de esta parte tan importante de nuestro cuerpo.

¿Por qué visitar al podólogo?

Los pies… esa parte tan olvidada de nuestro cuerpo…¡y tan importante! ¿Por qué aún mucha gente se resiste a ir al podólogo? Hay muchas razones para hacerle una visita y aquí te las detallamos:

El primer motivo es porque acudiendo al podólogo a tiempo es clave para prevenir la aparición de diferentes problemas y tratar pequeñas molestias que más adelante nos puedan ocasionar un problemamás grave que además puede no sólo afectar a los pies sino también a las rodillas, columna o cadera.

Motivo de más tendrás para visitar al podólogo si practicas deporte. Las actividades deportivas pueden ocasionar diversos problemas que debemos controlar para evitar que se acaben convireindo en lesiones más graves. Además el podólogo podrá ayudarte con ejercicios, plantillas personalizadas y determinando tu calzado ideal.

Otra razón por la que visitar a este profesional será para realizarte un estudio de la pisada. Una mala pisada puede generar disimetrías, problemas de espalda, de articulaciones… Con el estudio de la pisada el podólogo podrá diagnosticar o aconsejar para prevenir la aparición de lesiones musculares y osteoarticulares.

Por último, debemos mencionar que no hay una edad ideal para acudir por primera vez al podólogo. Lo ideal sería realizar la primera visita alrededor de los 5 años, de modo que el podólogo pueda detectar cualquier patología a tiempo.

El peso que llevas en la espalda afecta a la salud de tus pies

Mochilas, bolsos… cada día cargamos con un peso en la espalda que supone un problema también para nuestros pies sin tan si quiera ser conscientes de ello.

El peso que soportemos, cuanto mayor sea afectará en mayor medida al estrés que sometamos a nuestros pies. Del mismo modo, la forma en que llevemos y repartamos ese peso también va a influir en el daño provocado pues no es lo mismo llevarlo en la espalda, delante nuestro o sólamente de un lado.

Sobre los pies recae la totalida de nuestro peso, y es por ello que un aumento de la carga aumenta el estrés lo cual puede ocasionar cambios en la pisada como aumento de la tensión en los tendones (favoreciendo patologías como tendinitis, tendinosis o roturas fibrilares) y también aumento de las presiones sobre la planta del pie (provocando durezas, callosidades, etc).

Normalmente no podemos evitar cargar con algo de peso a diario ya sea el bolso en el que llevamos todas nuestras cosas o una mochila para ir a estudiar o a hacer deporte… Pero lo que sí podemos hacer es seguir una serie de consejos para evitar en la medida de lo posible los daños que se puedan ocasionar.

Lo primero es que debemos llevar el mismo peso en ambos lados del cuerpo. Es decir, no es para nada aconsejable llevar la mochila de un solo hombro como se suele ver a muchos estudiantes haciendo. Es muy importante llevar la carga simétrica, es decir, llevar el mismo peso en ambos brazos. Si no lo hacemos así, podemos causar descompensaciones que produzcan cambios en la marcha, provocando que un pie reciba más carga que el otro e incluso podríamos llegar a sufrir desviaciones de columna.

Otro factor importante es llevar el peso pegado al cuerpo. De este modo, el esfuerzo que tengamos que hacer será menor. Por ello debemos usar las cintas de la mochila para ajustarlas a la espalda. Es un punto muy importante tanto para los estudiantes que cargan con su mochila a diario como para los senderistas y montañeros.

Otro consejo sería llevar el peso en la parte delantera. Es la parte prerible en la que deberíamos llevar la carga aunque seguirá afectando a nuestros pies, pero en menor medida.

Esperamos que estos consejos te ayuden en tu día a día para aliviar el efecto negativo del peso que cargamos a diario en nuestra espalda y pies.

 

Alimentos que favorecen a tus pies

La alimentación, ese tema tan de actualidad últimamente. Cada vez más gente es consciente de la importancia de llevar una alimentación sana y variada y es que esto puede favorecer hasta a nuestros pies.

Comer de mala forma puede ocasionar problemas en los pies tales como la mala circulación, mal olor, inflamación o retención de líquidos entre otros problemas.

Hay una lista de alimentos que podemos tener presentes en nuestra lista de la compra si queremos combatir estas afecciones.

Por ejemplo, los alimentos diuréticos como la piña, el pepino, los puerros, la alcachofa o los espárragos nos van a ayudar a combatir la retención de líquidos.

Para luchar contra la inflamación de pies a parte de ser más que recomendable comer fruta, los alimentos ricos en Omega 3 nos van a ayudar mucho. Esto lo encontramos en el pescado azul (atún, salmón, caballa o arenques) pero también en la leche, el aguacate o las nueces.

Para favorecer una buena circulación sanguínea además del consejo más obvio que es realizar actividad física debemos reducir el consumo de sal, embutidos y grasas saturadas. Además debemos beber abundante agua para hidratarnos correctamente.

Por último, para evitar el mal olor de pies debemos «huir» de tomar en abundancia alimentos como la cebolla o el ajo.

En resumen, en este tema no hay secretos. Debemos llevar una alimentación basada en frutas y verduras además de realizar ejercicio regularmente.

 

¿Dormir con o sin calcetines?

Una pregunta que divide a la población y es que cada uno tiene sus costumbres y manías… simplemente cuestión de gustos. ¿Pero qué es mejor? ¿Abandonarnos a la confortabilidad de nuestro colchón con o sin calcetines?

Lo cierto es que llevar calcetines mientras se duerme tienes algunas cosas positivas, pero también negativas. Vamos a verlo.

Para aquellos que utilizan calcetines al dormir hemos de decir que esto va a favorecerles a la hora de conciliar el sueño. En la temporada más fría del año los calcetines aumentan la temperatura corporal actuando como termorreguladores  y por tanto ayudando a dormir.

Tener los pies calentitos gracias a los calcetines hace que los vasos sanguíneos se dilaten lo cual es interpretado por nuestro cerebro como que es hora de irse a dormir.

Si utilizamos calcetines es importante que sean de fibras naturales como hilo o algodón para evitar que suden durante la noche y de ese modo que se mantengan secos y sanos.

Los calcetines pueden prevenir infecciones ya que actúan como barrera protectora entre la piel del pie y las sábanas, evitando contagios e infecciones.

Pero ¡ojo! dormir con calcetines tiene unos puntos negativos bastante importantes también. Hay mucha gente que se aplica crema hidratante en los pies antes de dormir y se pone inmediatamente los calcetines. Esto no es lo correcto, habría que dejar que la crema penetre bien en la piel dejándolos unos minutos al aire y después ponerse los calcetines, cuando la crema ya se ha absorbido totalmente. Si los colocamos inmediatamente tras aplicar la crema, la arrastramos y se acumula en el tejido creando un caldo de cultivo para bacterias y hongos lo cual puede provocarnos infecciones.

También es importante asegurarse de que el elástico del calcetín no nos apriete. La goma de sujeción puede provocar una compresión tanto en los tobillos como en los pies que puede ocasionar una disminución de la circulación sanguínea en la zona. Por lo tanto para dormir evitaremos utilizar esos calcetines que “dejan marca”.

También hemos de mencionar que si sufrimos de problemas de circulación, por varices o inflamación de los tobillos, dormir con calcetines nos va a empeorar el retorno venoso.

Como podemos observar en este tema como en cualquier otro encontramos una parte positiva y otra negativa. Lo que está claro es que tanto los calcetines que usemos para dormir como para el día a día deben estar limpios para evitar la acumulación de bacterias y aparición de hongos.

No podríamos concluir si es mejor dormir con calcetines o sin ellos. Todo va a depender de nuestras costumbres y con lo que nos sentamos más cómodos, pero teniendo en cuenta siempre los puntos anteriores y casos puntuales que puedan darse. Dependiendo de nuestras características será más recomendable una cosa u otra y ahí la opinión de un podólogo puede ayudarnos.

¿Pies cansados? El estrés afecta a tus pies

Las prisas, el trabajo, los niños, la casa… nuestra sociedad se ha acostumbrado a llevar un ritmo de vida muy acelerado y a convivir con el estrés. Más aún si vivimos en ciudades sentiremos esta sensación de agobio y tensión lo cual puede llevarnos a adoptar hábitos nocivos como alimentarnos peor, no hacer el suficiente ejercicio y descuidar nuestra salud no sólo emocional sino también física.

El estrés puede provocarnos alteraciones musculares y posturales. Ante ello nuestro cuerpo reaccionará creando una serie de cambios que van a afectar a nuestros pies y al modo en que caminamos. Esto se traduce en un mayor esfuerzo musculoesquelético que nos va a ocasionar más cansancio, pesadez y dolor.

Pero tú puedes hacer pequeños gestos para ayudar a tus pies a relajarse tras una agotadora jornada llena de estrés.

  1. Seguramente lo habrás oído en más de una ocasión, pero un remedio muy eficaz es mantener los pies en alto. Es algo muy sencillo de realizar: mientras estás tumbado en el sofá o en la cama puedes poner una almohada debajo de tus pies para mantenerlos elevados. Esta postura va a favorecer nuestra circulación sanguínea y por tanto nos va a aliviar el cansancio y la pesadez de piernas y pies.

 

  1. Regálate un masaje en casa. Para aliviar la tensión de la planta de los pies algo muy sencillo que puedes hacer es masajearlos con una crema hidratante que además también será beneficiosa para la piel de tus pies. Pasando los pulgares desde el talón hasta los dedos ejerciendo algo de presión notarás una sensación muy placentera y sentirás un gran alivio.

 

  1. Cuando sientes los pies inflamados y acalorados tras una dura jornada puedes aliviarlos realizando un baño de agua templada con un poco de sal, durante unos 20 minutos. Un remedio de toda la vida muy efectivo.

 

  1. Por supuesto algo que también va a aliviarnos la tensión acumulada en los pies va a ser realizar una serie de estiramientos. En internet podemos encontrar muchos recursos con sencillos estiramientos para realizar en casa. Actividades como el yoga y el pilates también van a ayudarnos.

 

Además de seguir estos consejos no debemos olvidarnos nunca de utilizar un calzado cómodo, tanto en la calle como en casa. Además si las molestias son persistentes deberemos averiguar la causa para poder solucinarlo. En este caso es recomendable hacer una visita al podólogo para realizarnos un buen diagnóstico y en caso de ser necesario nos indicará el uso de unas plantillas personalizadas que van a aportarnos confort y evitarán futuros problemas en nuestros pies.

Motivos para acudir al podólogo

«No, a mi no me hace falta ir al podólogo», ¿tú también eres de los que piensa esto?. Pues presta mucha atención porque no deberíamos tomarnos tan a la ligera los servicios que este profesional puede ofrecernos y que pueden mejorar nuestra salud en general.

El podólogo no sólo cura sino que también previene. Es por ello que no está de más hacer una primera visita al podólogo si no hemos asistido nunca ya que podrá evitarnos futuros problemas y dolencias en los pies, desde uñas encarnadas o juanetes hasta una fascitis plantar.

Si queremos hacer un buen seguimiento desde las etapas más tempranas de una persona, la primera visita al podólogo para un niño debería ser con cuatro o cinco años y repetirla una vez al año. Este seguimiento podrá prevenir posibles problemas típicos en la niñes como pies planos, mala posición de los dedos, papilomas, disminución de la estabilidad

Otra razón por la cual acudir al podólogo es que gracias a él también podrás conocer la salud de tu pisada. Los pies son una parte muy importante de nuestro cuerpo pues aguantan nuestro peso, nos aportan apoyo y equilibrio. Por eso una pisada incorrecta puede derivar en problemas de rodillas, tobillos, cadera o espalda. Fundamental por tanto someternos a un estudio biomecánico de la pisada, algo muy sencillo con lo que ganaremos en salud de cara al futuro.

Ligado a esto podemos afirmar que si practicas algún deporte es esencial que acudas al podólogo. Él nos asesorará como realizar la actividad adecuadamente y analizará nuestra pisada. La práctica de deporte puede ocasionar algunos problemas que debemos prevenir y hacer un seguimiento para evitar que se conviertan en lesiones o problemas más graves.

Tu podólogo también podrá asesorarte en el tipo de calzado a utilizar, algo que suele ser origen de problemas sobre todo en el caso de las mujeres con la utilización de tacones o zapatos demasiado estrechos.

 

Sobran los motivos por tanto para animarnos a visitar a este profesional que contribuirá a que mantengamos una buena salud.

 

 

Elección de las botas de esquí y cuidados para el pie

El frío ha llegado para quedarse y con él aparecen las primeras nevadas para alegría de los muchos aficionados al esquí. La temporada para practicar este deporte comienza y mucha gente corre a comprarse sus botas para esquiar.

Es importante elegirlas correctamente, por la salud de nuestros pies. Lo primero de todo, no debemos restar importancia a los calcetines. Habrá que escoger unos específicos que protejan bien, prestando atención a que no tengan demasiadas costurasque puedan producirnos ampollas con el uso.

Pero lo más importante es la elección de la bota de esquí. Si nos queda demasiado comprimisa nos va a producir muchas molestias como rozaduras, limitará la circulación sanguínea en el pie y aumentará la tensión muscular en la planta del pie y la parte posterior de la pierna. Del mismo modo si la bota no nos sujeta bien el pie nos va a dar problemas porque va a ser inestable y también nos producirá ampollas por el roce.

Para elegir nuestras botas de esquí debemos prestar atención a tres factores a la hora de comprarlas: nuestro nivel de esquí, la talla y la horma del pie. Según nuestro nivel a la hora de practicar este deporte nos corresponderá un grado de rigidez de las botas, que se mide según el índice Flex (cuanto mayor es este índice, más rígidas serán las botas y por lo tanto mayor control y precisión tiene el esquiador). Para principiantes el índice Flex suele ser de 60 o menos, si tenemos un nivel medio escogeremos las botas con índice Flex entre 70 y 90 y ya para esquiadores expertos sería el Flex de 100 o más.

El segundo factor es escoger bien la talla de la bota. No es cierto el rumor de que se debe coger un número más del que calzamos habitualmente ya que la talla de las botas de esquí va en función de la longitud en centímetros de nuestro pie.

En cuanto a la horma, debemos escogerla en función de la forma de nuestro pie. Hay que tener en cuenta que una horma muy estrecha puede producirnos una compresión en los dedos ocasionando adormecimiento de los mismos, dolor en la planta o los juanetes.

Respecto a los cuidados de nuestros pies es importante mantenerlos hidratados para evitar rozaduras y lesiones. Si aplicamos una crema hidratante específica para los pies por la noche realizando un masaje notaremos además un gran alivio al descongestionarlo después de todo el día.

¡Si seguís estos consejos ya sólo queda lanzarse a las pistas a disfrutar!

El sobrepeso afecta a tus pies

En ocasiones un dolor de pies puede estar relacionado con el sobrepeso de la persona. Los pies tienen que soportar un exceso de peso que afecta a la dinámica, además las articulaciones se pueden inflamar debido al esfuerzo que realizan los músculos y los huesos del pie.

La obesidad además puede agravar otras dolencias como por ejemplo la diabetes, pues empeora los problemas circulatorios en el pie. Las afecciones más comunes en el campo de la podología son las siguientes: molestias en los tobillos, inflamación de los ligamentos del pie, fascitis plantar, tendinitis o artritis.

Además, otro problema asociado a una persona obesa pueden ser las uñas encarnadas dado que la presión del calzado sobre un pie obeso es mucho mayor.

Está claro que si tenemos problemas de sobrepeso, lo mejor será acudir a un profesional nutricionista que nos controle y establezca una dieta sana. Pero hasta que logremos controlar nuestro peso para que no afecte negativamente a la salud de nuestro pies podemos seguir una serie de consejos.

Lo primero, acudir al podólogo sobre todo si debido a la obesidad la persona no llega bien a cortarse las uñas de los pies pues seguramente sufra uñas encarnadas y heridas.

Utilizar un calzado cómodo que se ajuste bien y que tenga una buena contención con un contrafuerte duro. Además se debería utilizar unas plantillas para disminuir el exceso de presión sobre la planta y evitar problemas en las rodillas y caderas.

Hidratar bien los pies para que no aparezcan grietas en los talones debido a la mala circulación.

Como veis un exceso de peso también puede jugar una mala pasada a nuestros pies entre otros problemas mayores así que os animamos a seguir un estilo de vida activo y una dieta sana y equilibrada.